mayo 27, 2010

PENSAMIENTOS CONTINUOS DEL CANÓNICO ALBERICO

Una persona silenciosa es misteriosa y nos parece sagrada, que ni se inmuta. Si habla nos parecerá, ¡tan terrorífica y distante! Pero si en sus movimientos es violenta, además de hablar poco, nos parecerá siniestra y diabólica. Quisiéramos azotarla hasta que explicase su comportamiento. Si se empeña en no hablar, le desearemos lo peor. Si es alguna oscura enfermedad o secreto, ¿es que nos quiere infectar con su malestar? Si rechaza nuestra alegría y nuestro cariño, ¿qué nos envidia y qué nos quiere destruir? Entonces es mejor apartarse porque...

(me voy a encontrar "por 2ª vez con el Diablo", y si en este percance me pilla, pierdo hasta la vida)

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