noviembre 19, 2010

DOS BLOGS: MADRIZELEÑO Y ALÉZICO

Madrizeleño, Carpetania, Iberia 2007 - LA VANGUARDIA (Mensual-Anual)
Alézico, Ceutandalucía, Iberia 2010 - LA VANGUARDIA (Diario-Semanal)

noviembre 18, 2010

LA PERFECTA CASADA: FRAY LUIS DE LEÓN

No es bueno que el hombre esté solo (Gen, 2).


La mujer buena es suerte buena, y como premio de los que temen a Dios, la dará Dios al hombre por sus buenas obras.


Vivir con leones y con dragones es más pasadero que hacer vida con la mujer que es malvada.


[...] y gustando de señalarse y vencerse entre sí unas a otras, aun en cosas menudas y de niñería [...] Gusta una mujer de parecer más hermosa que otra, y aun si su vecina tiene mejor basquiña, o si por ventura saca mejor invención de tocado, no lo pone a paciencia; [...]


Porque a la buena mujer su familia la reverencia, y sus hijos la aman, y su marido la adora, y los vecinos la bendicen, y los presentes y los venideros la alaban y ensalzan.


Mujer de valor, ¿quién la hallará? [...] que es cosa rara, que es lo mismo que llamarla preciosa y excelente cosa, y digna de ser muy estimada, porque todo lo raro es precioso.


De manera que el hombre que acertare con una mujer de valor, se puede desde luego tener por rico y dichoso, [...] así que ésta es la primera alabanza de la buena mujer, decir que es dificultosa de hallar. [...] Porque no sería mucho ser una buena si hubiese muchas buenas, o si en general no fuesen muchos sus siniestros malos.


Que, como burlando en esta materia, o fue Focílides o fue Simónides, el que lo solía decir, en ellas solas se ven el ingenio y las mañas de todas las suertes de cosas, como si fueran de su linaje; que unas hay cerriles y libres como caballos, y otras resabidas como raposas, otras ladradoras, otras mudables a todos colores, otras pesadas, como hechas de tierra; y por esto, la que entre tantas diferencias de mal acierta a ser buena, merece ser alabada mucho.


¿Quién hallará una buena mujer?, sino llamóla mujer de valor, [...] así en las mujeres no hay medianía, ni es buena la que no es muy buena, [...]


[...] poseer en ella un tesoro abreviado; así una buena mujer no es una mujer, sino un montón de riquezas, y quien las posee es rico con ella sola, y sola ella le puede hacer bienaventurado y dichoso; [...] ni más ni menos a la buena mujer el marido la ha de querer más que a sus ojos, y la ha de traer sobre su cabeza, y el mejor lugar del corazón dél ha de ser suyo, o, por mejor decir, todo su corazón y su alma, y ha de entender que en tenerla, tiene un tesoro general para todas las diferencias de tiempos, y que es varilla de virtud, como dicen, que en toda sazón y coyuntura responderá con su gusto y le hinchará su deseo, y que en la alegría tiene en ella compañía dulce con quien acrecentará su gozo, comunicándolo, y en la tristeza amoroso consuelo, y en las dudas consejo fiel, y en los trabajos regalo, y en las faltas socorro, y medicina en las enfermedades, acrecentamiento para su hacienda, guarda de su casa, muestra de sus hijos, provisora de sus excesos, y finalmente, en las veras y burlas, en lo próspero y adverso, en la edad florida y en la vejez cansada, y, por el de la vida por todo el proceso, dulce amor, y paz, y descanso.


[...] y, cuanto más gastan, tanto les aplace más el gastar. [...] Y muchas veces no gasta tanto un letrado en sus libros, como alguna dama en enrubiar los cabellos. [...] Pues no sea la perfecta casada costosa, ni ponga la honra en gastar más que su vecina, sino tenga su casa más bien abastada que ella y más reparada, [...]


Vosotros los maridos, amad a vuestras mujeres y, como a vaso más flaco, poned más parte de vuestro cuidado en honrarlas y tratarlas bien (1 Cor, 13).


Porque, si los hombres, que son varones, con el regalo, conciben ánimo y condición de mujeres, y se afeminan, [...] trueca a la mujer en ramera aqueste dragón alcahuete; porque el darse al afeite, de ramera es, [...] Su cuenta es desenlazar las bolsas de sus maridos, y el consumirles las haciendas en sus vanos antojos, [...]


Tienen por oficio andar de casa en casa ociosas, y no solamente ociosas, más también parleras y curiosas, y habladoras de lo que no conviene (1 Tim, 5).


Y asimismo Antífanes, escritor también de comedias, mofa de aquesta perdición de mujeres, poniendo las palabras que conviene a lo que comúnmente todas hacen, y dice: “Llega, pasa, torna, no se pasa, viene, para, límpiase, revuelve, relímpiase, peinase, sacúdese, friégase, lávase, espéjase, vístese, almízclase, aderézase, rocíase con colores, y al fin, si hay algo que no, ahógase y mátase”.


[...] y que para el deleite de todos se derrama con posturas lascivas. [...] porque le es necesario el teatro, y la procesión, y la muchedembre de los miradores, y el vaguear por las iglesias, y el detenerse en las calles para ser contempladas de todos, porque cierto es que se aderezan para contentar a los otros.


Afréntase de su nación; duélense por no haber nacido alemanas o inglesas, y así procuran desnaturalizarse en el cabello siquiera [...] Demás de que también procuran de mudarle de blanco en negro, las que les pesa de haber llegado a ser viejas.


[...] mejórase y esfuérzase mucho cualquiera buena razón en la boca dulce de la sabia y buena mujer.



Año 1560

25 CONSEJOS DE AMOR: ARCIPRESTE DE HITA

44 Palabras son del sabio y díjolo Catón:
el hombre, entre las penas que tiene el corazón,
debe mezclar placeres y alegrar su razón,
pues las muchas tristezas mucho pecado son.


71 Aristóteles dijo, y es cosa verdadera,
que el hombre por dos cosas trabaja. La primera,
por el sustentamiento, y la segunda era
por conseguir unión con hembra placentera.


106 Cuando vi que la dama estaba tan cambiada,
“querer si no me quieren –dije– es buena bobada,
contestar si no llaman es simpleza probada;
apártome también, si ella está retirada”.


113 Y como, así las cosas, yo con ella no hablaba,
puse de mensajero, por ver si la ablandaba,
a un compañero mío; ¡buena ayuda me daba!
él se comió la carne en tanto yo rumiaba.


149 Es decir, por ayuno, limosna y oración
y por servir a Dios con mucha contricción
se deshace el mal signo y su constelación;
el poder de Dios quita toda tribulación.


155 Muchas noblezas tiene quien sirve a la mujer
lozano y hablador y sincero ha de ser;
quien es bueno no debe a las damas temer,
que, si causan pesares, también nos dan placer.


156 Amor hace sutil a quien es hombre rudo;
convierte en elocuente al que antes era mudo,
quien antes fue cobarde, después todo lo pudo;
al perezoso obliga a ser presto y agudo.


169 De talle muy apuesta y de gesto amorosa,
atrayente, lozana, placentera y hermosa,
cortés y mesurada, halagüeña, donosa,
graciosa, mereciente de amor en toda cosa.


197 Eres padre del fuego, pariente de la llama,
más arde y más se quema aquel que más te ama;
Amor, a quien te sigue le quemas cuerpo y alma,
Destrúyeles del todo como el fuego a la rama.


402 Haces que la lozana sea necia y muy boba;
la obligas con tu fuego a hacer como la loba
a quien un lobo astroso el sentido le roba;
por él rechaza a otros, el más ruin la emboba.


403 Así muchas hermosas que son por ti educadas
con el que se encaprichan se van enamoradas,
sea ruin, sea feo, no reparan en nada,
cuanto más en ti creen son más desatinadas.


404 Por una mujer fea se pierde un hombre apuesto,
por hombre vil se pierde mujer de gran apresto;
te complace cualquiera, cuando el ojo le has puesto,
¡bien te puedo llamar antojo, por denuesto!


424 Por una frasecilla se pierde un gran amor,
por pequeña pelea nace un fuerte rencor,
por un mal dicho pierde un vasallo el señor;
el buen hablar siempre hace de lo bueno, mejor.


428 Ni a todas las mujeres tu devoción conviene,
ni debes perseguir a quien no te retiene,
eso es amor baldío, de gran locura viene;
siempre será mezquino quien amor vano tiene.


430 [...] Primeramente, mira qué mujer escoger.


431 Busca mujer hermosa, atractiva y lozana,
que no sea muy alta, pero tampoco enana;
si pudieres, no quieras amar mujer villana,
pues de amor nada sabe, palurda y chabacana.


432 Busca mujer esbelta, de cabeza pequeña,
cabellos amarillos, no teñidos de alheña;
las cejas apartadas, largas, altas, en peña;
ancheta de caderas, ésta es talla de dueña.


433 Ojos grandes, hermosos, expresivos, lucientes
y con largas pestañas, bien claros y rientes;
las orejas pequeñas, delgadas; para mientes
si tiene el cuello alto, así gusta a las gentes.


434 La nariz afilada, los dientes menudillos,
iguales y muy blancos, un poco apartadillos,
las encías bermejas, los dientes agudillos,
los labios de su boca bermejos, angostillos.


446 En la cama muy loca, en la casa muy cuerda;
no olvides tal mujer, sus ventajas recuerda. [...]


451 Dale joyas hermosas cada vez que pudieres,
cuando dar no te place o cuando no tuvieres,
promete, ofrece mucho, aunque no se lo dieres:
cuando esté confiada hará lo que quisieres.


452 Sírvela, no te canses, sirviendo el amor crece,
homenaje bien hecho no muere ni perece,
si tarda, no se pierde, el amor no fallece
pues siempre el buen trabajo todas las cosas vence.


456 La pereza excesiva es miedo y cobardía,
pesadez y vileza, suciedad y astrosía;
por pereza perdieron muchos mi compañía,
por pereza se pierde mujer de gran valía.


468 Haz a la dama un día la vergüenza perder
pues esto es importante, si la quieres tener,
una vez que no tiene vergüenza la mujer
hace más diabluras de las que ha menester.


472 No abandones tu dama, no dejes que esté quieta,
siempre requieren uso mujer, molino y huerta;
no quieren en su casa pasar días de fiesta,
no quieren el olvido; cosa probada y cierta.


473 Es cosa bien segura: molino andando gana,
huerta mejor labrada da la mejor manzana,
mujer muy requerida anda siempre lozana;
con estas tres verdades no obrarás cosa vana.


489 Por muy poquilla cosa de lo tuyo que dieres
te servirá lealmente, hará lo que quisieres,
hará por los dineros todo cuanto pidieres;
ya fuere mucho o poco, da siempre que pudieres.


490 Hace mucho el dinero, mucho se le ha de amar, [...]


492 Si tuvieres dinero tendrás consolación,
[...] donde hay mucho dinero hay mucha bendición.


543 Confesó cuanto mal por el vino había hecho,
pronto fue ajusticiado, como era de derecho;
perdió el cuerpo y el alma el cuitado maltrecho,
en beber demasiado hay todo mal provecho.


544 La vista debilita, disminuye la vida,
piérdese fuerza toda al beber sin medida;
hace temblar los miembros, todo seso se olvida
es, con el mucho vino, toda cosa perdida.


548 Es el vino excelente en su misma natura,
muchas bondades tiene, bebido con mesura;
mas, quien en él se excede pierde toda cordura,
toda maldad del mundo hace y toda locura.


551 A quien habla de prisa ninguno le comprende
y el que habla muy quedo enoja al que le atiende:
el muy arrebatado, a la locura tiende;
de la calma excesiva, torpeza se desprende.


566 Sobre todas las cosas ensalza su bondad,
de su amor no te alabes, sería vanidad;
muchos pierden la dama por esta necedad,
a lo que te conceda no des publicidad.


570 A muchos hace daño el hombre palabrero,
a muchos perjudica y a sí mismo el primero,
recelan de él las damas creyéndole parlero,
por una ligereza pierde todo el tablero.


611 No te enoje servirla; cortejando, amor crece,
el servicio hecho al bueno, no muere ni perece,
tarde o temprano, gana; amor no empequeñece
y la constancia siempre todas las cosas vence.


626 Quiere la juventud mucho placer consigo,
la mujer quiere al hombre alegre por amigo,
al huraño y al torpe no le aprecia ni un higo;
tristeza y mal humor crean al enemigo.


628 Por muy pequeña cosa pierde amor la mujer
y por pequeña tacha que en ti pudiera haber
tomará gran enojo, llegará a aborrecer;
lo que una vez pasó otra pudiera ser.


631 Mejor quiere la dama verse un poco forzada
que decir: “lo que quieras”, como desvergonzada;
si un poquillo la obligan se cree disculpada,
esto en todo animal es cosa bien probada.




Año 1314

noviembre 17, 2010

SENTENCIAS FILOSÓFICAS: FRANCISCO DE QUEVEDO

Huye de los necios. Hay humildad que se muestra como necedad. El necio nunca calla. El buey por el cuerno y al hombre por la palabra. Más deudas de todas, las de palabra.

El juicio y los vicios y la persona. Debemos aborrecer los vicios, no las personas. La aflicción da nuevo juicio.

El importante la cortesía: dando y hablando bien, se ganan voluntades.

Demonio meridiano el amigo doméstico. Mal me va, cuando mis enemigos me hacen coplas. El silencio hace de amigos, extraños. Los enemigos nos hacen mejores o más avisados. Conciertos humanos, las más veces no tienen más que el nombre. El que ama de veras ha de atravesar por espadas desnudas por el amigo. El amigo ha de ser como la sangre que acude luego a la herida sin esperar a que la llamen.

Claras resoluciones, eficaces medios y prontas ejecuciones consiguen las cosas grandes. Al diligente no le falta ventura. A precio de trabajos da Dios sus bienes. El refrán español: En lo tuyo tú.

La discreción propicia la Fortuna. Es vana la virtud donde falta la fortuna. La naturaleza, la substancia y la fortuna: todo accidente. La prueba de muertes de fortuna, excelente medio para la consideración de la muerte natural.

La fama y el renombre de bueno: amado y amigo de todos. La fama no se hereda, débese a los hechos propios. El tiempo descubre el mérito de las personas.

El alma de esta vida es el honor y la estimación. Los que saben el agravio dicen que si el ofendido no puede vengarse es débil; que si no quiere vengarse, no tiene honra; que si no sabe vengarse, es vil.

Dios se venga del soberbio y al revés del humilde. Os amo porque sois todo amable, porque sois el sumo bien y porque sois el mismo amor. Para que Dios perdone, son menester diligencias del pecador.

El amor iguala a todos los Estados. Más peligroso el amor de obligación, que el amor más ciego.

Los reyes piensan que hacen merced en recibir. El perseguir un príncipe a uno, es levantarle, es subirle de precio. El fin de advertir a los reyes que se templen porque no lleguen a temer como cada cual. La gravedad que debe guardar un rey en sus lugares para la conservación del respeto. El mal o buen uso de los oficios dependerá del natural de las personas. El uso del poder en dar es ejercicio noble y en quitar bajo.

El diablo no vende nada sino a precio de alma. El remordimiento del corazón, prueba de los “toques del cielo”.

El que beneficia a mayores personas, y de mayor puesto en que se halla, procura señores de quien ser esclavo.

No hay espectáculo más digno de la atención divina que la lucha de un pecho generoso con la adversidad. La vida no está sujeta a los movimientos varios de la fortuna, ni depende de caso; antes es gobernada de la inefable providencia del Señor, con la cual dispone y gobierna Su Majestad todas las cosas.

Con el sufrimiento y la paciencia llega el ánimo a despreciar el poder de los males. Arrima tú la razón a las dificultades, y veras cómo en ellas se ablandan las cosas ásperas, se ensanchan las angostas, oprimiendo menos las graves a los que con valor las sufren. Al que hace lo que debe, su verdad le basta.

noviembre 16, 2010

LA VIDA ES SUEÑO: CALDERÓN DE LA BARCA

REY BASILIO.- A Segismundo, mi hijo,
el influjo de su estrella,
-vos lo sabéis-, amenaza
mil desdichas y tragedias.
Quiero examinar si el cielo
-que no es posible que mienta,
y más habiéndonos dado
de su rigor tantas muestras,
en su cruel condición-
o se mitiga, o se templa
por lo menos, y, vencido,
con valor y con prudencia
se desdice; porque el hombre
predomina en las estrellas.


SEGISMUNDO.-Mi padre eres y mi Rey,
luego toda esta grandeza
me da la naturaleza
por derechos de su ley.
Luego, aunque esté en este estado,
obligado no te quedo
y pedirte cuentas puedo
del tiempo que me has quitado
libertad, vida y honor;
yasí, agradéceme a mí
que yo no cobre de ti,
pues eres tú mi deudor.


CLARÍN.-¿Yo, por dicha, solicito
dar muerte a mi padre? No.
¿Arrojé del balcón yo
al Icaro de poquito?
¿Yo muero ni resucito?
¿Yo sueño o duermo?¿A qué fin
me encierran?


SEGISMUNDO.-No.
Ni aun ahora he despertado;
que según, Clotaldo, entiendo,
todavía estoy durmiendo,
y no estoy muy engañado;
porque si ha sido soñado
lo que vi palpable y cierto,
lo que veo será incierto;
y no es mucho que, rendido,
pues veo estando dormido
que sueñe estando despierto.


SEGISMUNDO....¡¿qué hay quien intente reinar,
viendo que ha de despertar
en el sueño de la muerte?!
Sueña el rico en su riqueza
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.
Yo sueño que estoy aquí
de estas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué esa la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.


SEGISMUNDO.- Dices bien, anuncio fue;
y caso que fuese cierto,
pues que la vida es tan corta,
soñemos, alma, soñemos
otra vez, pero ha de ser
con atención y consejo


SEGISMUNDO.- Que estoy soñando, y que quiero
obrar bien, pues no se pierde
obrar bien, aun entre sueños.


SEGISMUNDO.- Mas, sea verdad o sueño,
obrar bien es lo que importa:
si fuere verdad, por serlo;
si no, por ganar amigos
para cuando despertemos.

COPLAS DE LA MUERTE: JORGE MANRIQUE

I

Recuerde el alma dormida,
avive el seso e despierte
contemplando
cómo se passa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando;
cuán presto se va el plazer,
cómo, después de acordado,
da dolor;
cómo, a nuestro parescer,
cualquiere tiempo passado
fue mejor.


II

Pues si vemos lo presente
cómo en un punto s´es ido
e acabado,
si juzgamos sabiamente,
daremos lo non venido
por passado.
Non se engañe nadi, no,
pensando que ha de durar
lo que espera
más que duró lo que vio,
pues que todo ha de passar
por tal manera.


III

Nuestras vidas son los ríos
que van a dar en la mar,
q´es el morir;
allí van los señoríos
derechos a se acabar
e consumir;
allí los ríos caudales,
allí los otros medianos
e más chicos,
allegados, son iguales
los que viven por sus manos
e los ricos.


V

Este mundo es el camino
para el otro, q´es morada
sin pesar;
mas cumple tener buen tino
para andar esta jornada
sin errar.
Partimos cuando nascemos,
andamos mientras vivimos,
e llegamos
al tiempo que fenecemos;
assí que cuando morimos,
descansamos.


VI

Este mundo bueno fue
si bien usásemos dél
como debemos,
porque, segund nuestra fe,
es para ganar aquél
que atendemos.
Aun aquel fijo de Dios
para sobirnos al cielo
descendió
a nescer acá entre nos,
y a vivir en este suelo
do murió.


VII

Si fuesse en nuestro poder
hazer la cara hermosa
corporal,
como podemos hazer
el alma tan gloriosa
angelical,
¡qué diligencia tan viva
toviéramos toda hora
e tan presta,
en componer la cativa,
dexándonos la señora
descompuesta!


VIII

Ved de cuán poco valor
son las cosas tras que andamos
y corremos,
que, en este mundo traidor,
Aun primero que muramos
las perdemos.
Dellas deshaze la edad,
dellas casos desastrados
que acaecen,
dellas, por su calidad,
en los más altos estados
desfallecen.


IX

Decidme: La hermosura,
la gentil frescura y tez
de la cara,
la color e la blancura,
cuando viene la vejez,
¿cuál se para?
Las mañas e ligereza
e la fuerça corporal
de juventud,
todo se torna graveza
cuando llega el arrabal
de senectud.


XI

Los estados e riqueza,
que nos dexen a deshora
¿quién lo duda?,
non les pidamos firmeza,
pues que son d´una señora;
que se muda,
que bienes son de Fortuna
que revuelven con su rueda
presurosa,
la cual non puede ser una
ni estar estable ni queda
en una cosa.


XII

Pero digo c´acompañen
e lleguen fasta la fuessa
con su dueño:
por esso non nos engañen,
pues se va la vida apriessa
como sueño,
e los deleites d´acá
son, en que nos deleitamos,
temporales,
e los tormentos d´allá,
que por ellos esperamos,
eternales.


XIII

Los plazeres e dulçores
desta vida trabajada
que tenemos,
non son sino corredores,
e la muerte, la çelada
en que caemos.
Non mirando a nuestro daño,
corremos a rienda suelta
sin parar;
desque vemos el engaño
y queremos dar la vuelta
no hay lugar.


XVII

¿Qué se hizieron las damas,
sus tocados e vestidos,
sus olores?
¿Qué se hizieron las llamas
de los fuegos encendidos
d´amadores?
¿Qué se hizo aquel trovar,
las músicas acordadas
que tañían?
¿Qué se hizo aquel dançar,
aquellas ropas chapadas
que traían?


XXXI

Estas sus viejas hestorias
que con su braço pintó
en joventud,
con otras nuevas victorias
agora las renovó
en senectud.
Por su gran habilidad,
por méritos e ancianía
bien gastada,
alcançó la dignidad
de la grand Caballería
dell Espada.


XXXIII

Después de puesta la vida
tantas vezes por su ley
al tablero;
después de tan bien servida
la corona de su rey
verdadero;
después de tanta hazaña
a que non puede bastar
cuenta cierta,
en la su villa d´Ocaña
vino la Muerte a llamar
a su puerta,


XXXIV

Diciendo: “Buen caballero,
dexad el mundo engañoso
e su halago;
vuestro corazón d´azero
muestre su esfuerço famoso
en este trago;
e pues de vida e salud
fezistes tan poca cuenta
por la fama;
esfuércese la virtud
para sofrir esta afruenta
que vos llama”.


XXXV

“Non se vos haga tan amarga
la batalla temerosa
qu´esperáis,
pues otra vida más larga
de la fama gloriosa
acá dexáis.
Aunqu´esta vida d´honor
tampoco no es eternal
ni verdadera;
mas, con todo, es muy mejor
que la otra temporal,
perecedera”.


XXXVI

“El vivir qu´es perdurable
non se gana con estados
mundanales,
ni con vida delectable
donde moran los pecados
infernales;
mas los buenos religiosos
gánanlo con oraciones
e con lloros;
los caballeros famosos,
con trabajos e aflicciones
contra moros”.


XXXVII

“E pues vos, claro varón,
tanta sangre derramastes
de paganos,
esperad el galardón
que en este mundo ganastes
por las manos;
e con esta confiança
e con la fe tan entera
que tenéis,
partid con buena esperança,
qu´estotra vida tercera
ganaréis”.


XXXVIII

“Non tengamos tiempo ya
en esta vida mesquina
por tal modo,
que mi voluntad está
conforme con la divina
para todo;
e consiento en mi morir
con voluntad plazentera,
clara e pura,
que querer hombre vivir
cuando Dios quiere que muera,
es locura”.


XXXIX

“Tú que, por nuestra maldad,
tomaste forma servil
e baxo nombre;
tú, que a tu divinidad
juntaste cosa tan vil
como es el hombre;
tú, que tan grandes tormentos
sofriste sin resistencia
en tu persona,
non por mis merecimientos,
mas por tu sola clemencia
me perdona”.


-.-

cercado de su mujer
y de sus hijos e hermanos
e criados,
dio el alma a quien gela dio
(el cual la ponga en el cielo
en su gloria),
que aunque la vida perdió
dexónos harto consuelo
su memoria.
(A SU PADRE)


Año 1477

noviembre 12, 2010

LA NADA QUE ME VISITA EN INVIERNO

la banalidad de la muerte, ya no valoramos la vida, lloremos tantas muertes si hay algo que tenía valor, cuál es la medida que nos significa, cómo dar más vida, cómo con humor la vamos soportando, desapareció en la nada nunca presente, tantas vidas inútiles, que es otra forma de morir, del agujero con la ayuda de Dios se sale fácilmente, me faltan sentimientos en la cúspide, quiero acelerar la despedida, no me doy cuenta que todo el mundo tiene derecho a estar vivo, atrevido no le doy valor, Dios está en el corazón de cada uno, tanto pesa tanto vale, algunos llorones no pueden ni andar, ser gracioso es ser veloz, es un da igual la vida que se mira desde la ventana en un día de neblina, la vela se va apagando, ya no salen palabras de nuestro interior, la mirada es cruel y burda, suicida en un árbol, el amor es más duradero que el sexo, el alma encerrada en un cuerpo decrépito que no dominamos con mano firme, carcajadas de locura no son razón, vino la crisis se escondió el dinero y respiró el espíritu gaélico, recuerda la infancia de los hechos, cómo pasó la familia, cómo vino la soledad, mas no maldigas el tiempo que pasó sin hacer nada, todos se han ido, quedan los pueblos debilitados por el hambre y el sueño, yo corría porque detrás venía el paso de la muerte, y ya me alcanzó, y sigo avanzando, ya no tengo que correr más porque estoy muerto vivo...

y qué se espera de mí mientras me mantenga muerto en vida, que acierte en el blanco, aunque no me salvaré del infierno, mi alma la tiene ocupada el diablo, pero más vida puede pagar la deuda, así Dios lo quiera y provea, si en algo falto ahora a mi ser me pierdo, pero sí es verdad yo ya no estoy aquí...

hace tiempo que jugué a perderme y me perdí, y salí del laberinto muerto...

no respondo de mi vida, pero sí cuando se produzca la muerte, que siempre será vana e inesperada, veré caer a mi derecha, veré caer a mi izquierda, pero yo seguiré...

siempre abunda en la raza humana lo efímero inmediato, se oyen las voces cálidas de una mujer que nos quiere, en su dulce sueño quiero dormir, estoy solo y muerto, y no respondo más que a la bondad y la verdad, que dar pie a la belleza es mucha locura, cuántas tonterías he hecho...