marzo 12, 2011

PROPÓSITOS LITERARIOS III

Los códigos de una emoción y de un intelecto brillante, extraordinario, intuitivo y creativo no están en la carga genética sino en el espacio social que se propicia, que se propaga, que se descubre, que se participa y que transforma al astronauta lector enterado que medita en hábitos.

La mente humana es un terreno inhóspito, un espacio infinito que al mismo tiempo cabe dentro de un cerebro, una manera de entrenarse para escribir encontrando entre todos la verdad de la psique.

Los únicos intérpretes de los verdaderos dioses son los poetas. Hacer poesía es confesarse. Los poetas son magníficos para decirte dónde está el alma del país. La poesía es uno de los principales medios de hablar con Dios. Lo opuesto a la retórica de la política.

Bienvenida sea esta tormenta. Cada semana cojo dos o tres frases para meditar. A veces no salgo del laberinto-crucigrama y es verdad que contagio depresión a mis amigos. A veces tardo más de cuatro días en salir del laberinto. La última frase es de Ulrich: "supón que, literalmente, una idea se apoderase de ti: ¡en el momento en que sintieses físicamente este encuentro estarías en la frontera del reino de la locura!". Pero entonces no pondría a prueba mi mente.

Pocos hombres son inútiles y el hombre que profesa la sabiduría convencional y el buen juicio y la imaginación libre no lo es en absoluto. Toda persona puede tener algo interesante sino no se sostendría. Acerquémonos a ella y a los demás. Cuéntame qué te paso y si lo superaste o chocando contra el frontón cayó la pared y te asomaste a la verdad.

Jean-François Revel en ¿Por qué los filósofos? junto con La cábala de los devotos (1962) denunciaba la falta de relieve social de la filosofía, a la que corresponde desenmascarar lo falso mediante el análisis de la política, el uso de los medios de comunicación y los problemas sociales confrontándolo todo con la verdad, la naturaleza o la libertad. Escribió Ni Marx ni Jesús (1970) y Cómo acaban las democracias (1983).

Yo tenía muy mala caligrafía y era de pronto mal pensado o crítico-caótico y escribir a máquina o al ordenador me ayudaba a ordenar mis proposiciones o pensamientos y a entenderme. Lo peor fue cuando tuve que dedicarme a resumir todos los libros de la biblioteca de mi padre porque él decía que "sólo se aprende lo que se escribe".

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