febrero 27, 2016

SUEÑOS QUEVEDIANOS

FORTUNA/ VENTURA
Ponerse en tensión con FORTUNA ENAMORADA puede ser divertido si se alcanza la paz, y no se llega a más. Y sabe Fortuna que yo soy de los que la roba, y poco me agrede. A mí me da igual morir, no creo que cambien las cosas del mundo. Por eso no me mata.
Sé de otros que perdieron la salud, y agonizaron.

FORTUNA (continuación)
La pintan demasiado bien en los cuadros renacentistas, confundiéndola con una u otra Diosa. Prefiero quedarme con ella a hablar en el Thyssen, que ir al trabajo donde no creo que hoy sea puntual. Me ha dado una familia misteriosa. Esto me preocupa mucho. Me angustia. Nada me oculta. Veo sus trampas de estrella adoncellada. Y no me afecta, aunque en el Metro me espera: es increíble casi cómo se va muriendo la telaraña y su Musaraña, a la que dedico tanto tiempo.

En los momentos optimísimos he temido su ladear y el abandono.
¿Quiero jugar con ella? Sé que no me lo merezco.
No hay que servir de Fortuna para otros.
"las algas-agarraderas de lo anti-salvadores" que no se superan pero no hacen el bien; Mi lucha contra lo "enviados-de Fortuna" a brazo partido.

19-8-96
La Fortuna siempre disfraza de adversaria "a la buena y real ventura". Y la llega a hacer de perdedoras. Y nos hace lamentar.

DE FORTUNA (continuación)
Todas las diosas son autoritarias, pero esta diosa a la que tanto se amó en el Renacimiento es la que más. Es malvada, engañosa y vapuleadora de príncipes antiguos y contemporáneos. Nunca envejece y siempre están en su antojos. Si un día tenemos suerte, porque ella nos ha proporcionado la ocasión -una Oportunidad que no hemos dejado escapar-, nos la cobrará más tarde con tiras de nuestra piel. En cuanto que nos cambiemos de oros, vientos volubles de bondad y adversidad, accidentes y carriles de trenes nos vendrán. Entonces aprovecharán de nosotros para hacerla brillar aún más.

Fortuna maligna se introduce en la noche dentro de nuestros sueños, y es nuestra compañera demonial. Es erótica por sí sola, y nos da el poder.

También es pérfida: cuando estamos en el último peldaño, a punto de alcanzar la meta hacia la que tanto nos favoreció, nos tumba, y nos tira abajo por el hueco de la escalera.
Todos dirán que fue un suicidio. Ella es muy coqueta, y brinda sus favores al vir, esto es al varón valiente que se enfrentó a ella en su día, y la abofeteó en la cara, rasgándola su mejilla sanguinaria por Cristo. Napoleón era hijo de Fortuna. Waterloo fue su final. En una se confía de Ella, acabarás en sus ganas.
En la locura, Fortuna te guiaba y era de esencia mortífera.

SUEÑOS QUEVEDIANOS
La razón en envidiosa cuando racionalmente no entiende la buena fortuna de otro y la considera maligna porque no la ha conseguido con esfuerzo sino por gracia que le ha otorgado Fortuna (pizpireta).
Si además de gracia de Fortuna tiene la providencia de Dios este ser brilla como estrella, y se puede decir que es un genio por mucho que los otros envidiosos quieran tacharle de "Monstruo" cuando es un elegido del Destino, por no sé qué Naturaleza, tal vez un bendición o buenaventuranza que hereda de la tradición antepasada que practicaron la audacia y magnanimidad, bondad y caridad cuando convinieron.

SUEÑOS QUEVEDIANOS
Nos mete zancadillas constante, nos hace tropezar y, guerrera hacernos andar tambaleantes, y de cojera natural, y logra su éxito cuando nos convierte en hez, sin saberlo que hemos sido engañados por Ella.

Quien va detrás del cuerpo, de las galas y las joyas, va detrás del carro de Fortuna al infierno, despechándose a todo correr, por camino ancho.

Quien va detrás de la virtud, la templanza y el valor va con Dios a la ciudad eterna que recibirá en su mente y alma al morir.

Sí la Fortuna (hay Fortuna un día y fortuna en minúscula, otro día) te hace un pobre y leproso en extremo, sin alimentos, aplastado y rechazado por la sociedad, ese colectivo de capeadores que te meten en un laberinto mientras ellos deprisa y rápido alcanzan la salida o la meta sustanciosa, y tú golpeado por el destino, el viento y los zarzales te demoras sin solución dentro de un extenso remolino.

La Fortuna actúa en la oscuridad y en los sueños de la noche te mete en un círculo de gente de lo peor, de muy malas costumbres, pero que tienen autoridad sobre ti y te obligan a seguir su camino y sus dictámenes y por culpa de ellos te vienen las desgracias y te visita la peste y el cúmulo de pesadumbres de todos tus antepasados a los cuales la Fortuna en un día que señaló ella misma, los liquidó y los despachó para la tumba.

La Fortuna es una Furia Tremenda, y deja a los hombres en unos cuarto y mitad troceada la tranquilidad de sus tardes-laborales y asfixiadas sus noches. A mi locura, la llamaba a voces: ¡pérfida Fortuna!

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