febrero 20, 2016

LIBRERÍA "EL BUSCÓN"

En la librería que hay en la calle de Cardenal Silíceo nº 12 huele a rancio Quevedo, y los libros empeñados tienen al duende en perpetuo dueño Luis, pues todos los luises son proféticos hasta en la Literatura Universal. Y son ya cien los libros que me he leído este año 2002, y dos o tres veces a la semana la frecuento de nuevo, A EL BUSCÓN, claro me refiero. Conchi despacha bien al infortunado soltario que soy yo, que se le cruza entre Las tablas de madera.

Si vas de pasante, de distintos tipos y todos para ti, si en ese día no hay recuento de grandes libros. Para novedades tu persona es el misterioso azar para ellos. En su sótano hay un almacén de cosas raras o de llamaradas de Éticas de Spinoza. Y me cayó en la cabeza un libro gordo de best sellers. No es una librería anticuada, me sirven de las novedades con un 20% de descuento a mi precariedad.

Que tiene una excelente oferta, especialmente a la verdad: Amar a todos los libros del mundo. Y localizar rápidamente los que no tienen, con un Gigante muñeco de las marchas a Torrejón recorriendo los sótanos, soy un lector ratón de queso que lo ha visto. Tengo un librero en la acera de enfrente que es un campeón olímpico del abajo extraño de los viernes, con las tertulias y conferencias del local. Con una mínima ordenación por materias, voy que te vengo leyendo dejándome perder en sus pasadizos para inspirarme en mis escritos que nutren parte de mis necesidades y mis ilusiones.

Que es la mejor librería del mundo sobre los caballitos de la Prospe. Yo fui aprendiz de chino en su barrio. Me apabullan cuando busco una lectura muy concreta o averroísta a lo Juan Blanco, filósofo y humanista sevillano que también la frecuenta.




Domingo,  febrero 2002

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