agosto 23, 2014

EL MIEDO A LAS RELACIONES ESTRECHAS E ÍNTIMAS

Podía hablar de relaciones pero estoy hablando de una relación.
Una relación que me pondrá límites a que me relacione íntimamente con otra.
Supongamos que no tolero el acercamiento de otra persona.
Supongamos que yo no tengo problemas para acercarme a ella.
La insinuaré y la pediré que me abra la ventana y luego la puerta de su casa.
No esperaré un portazo por parte de ella.
Si tengo ansiedad, y ella ha abierto un poco la puerta, la cerrará de golpe.
No digo nada si al final destrozo la puerta esas que luego siempre salen dañadas en las discusiones.
No digo nada si el sacerdote me dijo que entrara por la puerta estrecha.

Por qué ella la abrió de par en par.
Los ladrones de puertas hacen bien en vivir en casas con las puertas abiertas o con una manta de puerta.
Que todos los golpes y alejamientos sean de las puertas que no se abren.
Romperé la puerta con una vikinga y la echaré a la cama.
Ella vio mis cuernos y me allanó el camino hasta la cama.
Si se traspasa la puerta ya no hay control hasta la cama.
Pero tendremos que cerrar la puerta para que no entre nadie más.
Entonces entre ventana, puerta y cama esta historia se acabó.

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