agosto 22, 2014

EL FIN DEL MUNDO EN LA SOCIEDAD DE LAS VENTAS

Llegué a un mundo donde nadie vendía ni nadie quería vender nada. Nadie vendía porque nadie veía la venta. Pero si no vendes no vives.

Vendes una imagen de hombre reloj, vende el Papa el reino de los cielos, vendes tiempo y dinero, vendes inteligencia y seguridad, vendes amor y la resurrección de los muertos.

El acto político no vende ya porque ha conseguido los votos, ahora asesta el golpe más duro sobre el pueblo inculto, desprotegido y cobarde, vende una joven su cuerpo y vende un empresario con su capital pero puedo yo vender a Dios por algo visible y ponerle un precio, no porque es invisible, inesperado y gratuito.

¡Dios castigue al mal vendedor!
¡Al que vende cosas que no valen para nada y que encima son un veneno!¡Dios castigue al que vende a su madre y a su Hijo!¡Nos vendemos el alma oh sí por dinero!

Yo no vendo porque no estoy interesado en el dinero. El fin del mundo vendrá cuando el buitre vaya a la Bolsa, cuando caiga el valor del número y del dinero, cuando dejen de venderse cosas y todo sea gratis. ¡Porque muchos no lo soportarán y habrá que llenar el granero de los que son trigo limpio y claro, y llenar el infierno de negociantes, comerciantes y millonarios!

¡Llegan tiempos en que no hay nada más que ver, nada más que vender, solo vivir para ver el fin del mundo y el de los malos!

Y tu interés estará en ver dónde está el cielo. Por supuesto sobre Madrid. Vengan aquí y cojan su tique para el espectáculo.

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