diciembre 24, 2011

EL PUEBLO III

El amor está en hacer el bien pero los otros no es que sean maleducados sino que son sádicos que tienen el placer en hacer sufrir a los demás que se regodean en el dolor que inficcionan en los demás que gustan de practicar la injusticia y que consideran al pueblo carne de cañón.

Este pueblo ya no está para trabajar, lo quiere todo fácil y carece de las energías suficientes para mantener el tipo, a este pueblo lo han entretenido con la tele y la vida fácil y de película, este pueblo es muy descansado a pesar de la mala fama que se ha creado, porque no tiene la fuerza del espíritu que propician las oraciones y el sentido común y el ansia de trascender en algún momento.

Son las personas maravillosas lo que hace que el sitio sea maravilloso, un pueblo sucio y malhablado, que no se siente ciudadano europeo y con pintas morunas y agitanadas que amaga la puñalada trapera al diferente, un pueblo de listos y espabilados fitipaldis y zangolotinos para hacer la faena y embestir y derribar, qué va a deparar todo esto y qué podemos esperar.

Al pueblo lo quieren reducir a una servidumbre medieval con los designios de la miseria, la ignorancia y un triste horizonte moral y de poca expectativa de vida porque el pueblo comerá peor y tendrá peores médicos y claro que bajarán los impuestos y aumentarán las fortunas y quién se atreverá a poner en tela de juicio la opulencia y el poder de los Individuos Ricos, será la vuelta de la tortilla de la Ilustración con nada para el pueblo pero con el pueblo pero cómo te lo puedes creer.

Al espíritu enciclopédico de las redes sociales D´Alembert lo consideraría una fuerza capaz de deshacer y rehacer todos los fundamentos del sistema de la cultura occidental y nos haría dóciles a educarnos en un consumo menor de necesidades y un mayor acceso a los bienes vitales contrastados lo que implicaría una sociedad de ratas de ordenador con grandes reservas de queso en toda la duración vital pero este modelo económico tendría su implantación en China y veremos sino es utópico.

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