diciembre 24, 2011

CRISTIANISMO Y RELIGIÓN XV

En el budismo la iluminación divina se alcanza cuando uno ha realizado la insustancialidad del yo y ha anulado todos los dolores y ha alcanzado la liberación y en este instante culminante uno se une al Dios Buda y participa de su mundo de las ideas que no son sino la tolerancia, el compadecerse, el hacer justicia, la tranquilidad, pero es en el cristianismo donde se da la proactividad en el amor con toda la vulnerabilidad afectiva que no es sino la presencia de Dios y más si por ello padecemos persecución y cruz de martirio como ofrendas de sacrificio y esto yo creo que tiene más movimiento y es de un ocio más variado y divertido.

El sacerdote alemán Tomás de Kempis del 1412 transcribía fragmentos de otros teólogos predicando en sus escritos la humildad, la pureza, la paciencia, la obediencia, cualidades que han de ir unidas a la fe cristiana y que por eso son lo que son auténtica fe por fe para más fe de estos clarividentes valores, a los que otros santos tuvieron la valentía de añadir otros más y que si les dejaran harán resplandecer todos los vocablos de nuestra lengua.

Un cuadro del Greco nos muestra a san Ildefonso escribiendo al dictado de la Virgen, y qué mayor enamoramiento y pureza, que el discípulo de san Isidoro de Sevilla y arzobispo de Toledo en el 653 defendiera la virginidad de María en su obra De virginitate Sanctae Mariae porque nos conviene tener a la vida, a los hijos y a Dios en esta creencia inmaculada para que surta más efecto su protección y así no es de extrañar que la leyenda señale que se le apareció la Virgen premiándole con la entrega de una casulla.

En la catedral del siglo XVI de San Cristóbal de la Laguna en la provincia de Santa Cruz de Tenerife se conserva una Santa Cena del escultor Orbarán y en San Cristovo de Cea se encuentra el monasterio cisterciense y ourensano de Osera con iglesia del siglo XIII y así los siglos se hacían más religiosos porque las necesidades eran más fuertes y los retos de la fe cristiana más necesarios.

Una iglesia expande a su alrededor todas las gracias de su santa presencia y todos los días son de aguinaldo porque la casa de Dios nos lo tiene a él al lado como un Padre Generoso que quiere a sus hijos y que admira la actividad de los trabajadores y la bondad afectuosa de las mujeres y es imposible hacer daño en su perímetro sin hundirse de veras por eso alegrémonos en el Adviento cuando el Niño Dios nos sonríe en el luminoso altar.

Ausiàs March en sus últimos días aunque reconoce "Catholic só, mas la fe no.m escalfa (no me reconforta)" busca su refugio amoroso, cálido, maternal en "María, la madre de Dios, la única que puede tener mercè (piedad) de mi" y donde se recuperan los desvalidos y sufrientes.

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