noviembre 14, 2009

SANTO POR UN DÍA

Jorge iba con sus padres dando un paseo por la ciudad. Pasaba por la iglesia de al lado del parque de Andalucía, que era una iglesia nueva: SAN BENDITO SALVADO, se llamaba. Desde la claraboya se oía un cántico:

"A un mundo nuevo vamos ya,
donde reinará el amor,
donde reinará la paz".

Y entraron a conocerla. Vieron que era nueva, y que no era como las que habían visitado esa tarde. Jorge comentó que el Cristo no estaba bien colocado, que estaba torcido, y un poquito rajado. Se le acercó un cura rogándole que no hablara en un lugar sagrado. Jorge le contestó:

- ¿Llama usted sagrado a esta iglesia tan moderna?

El cura tuvo un pestañeo de asombro. Jorge vio que era tan moderna y ahuecada, que aquél antiguo cristo no encajaba en aquel lugar. Pero se disculpó ante el cura.

- Perdone por la contestación. Me disculparé ante el hijo de Dios.

Se inclinó para besarle los pies al Cristo. El cura gritó:

- ¡Noooo!!

Pero era demasiado tarde, el Cristo se vino abajo.

(Andrés Domínguez, 7 años)

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