noviembre 20, 2009

EL AMOR CASAMENTERO

El ñudo matrimonial está en dos personas que se unen para ayudarse y no para destruirse. A la mujer se la ha definido como descanso del guerrero y condición de oikos, palabra griega que significa casa y de la que se deriva economía; o sea, mujer casera, buena administradora, el hombre le lleva cosas a casa.

Fray Luis de León al hablar en 1561 de la mujer salmantina, tuvo que confesar, sopena se le echase encima la Inquisición, que él sólo sabía de ella por lo leído en las Sagradas Escrituras, y concretamente en los libros sapienciales de la Biblia, como el Eclesiástico y los Salmos, los cuales han formado nuestras conciencias y espíritus occidentales, durante bastantes siglos. Así expresiones como "la mujer buena es suerte buena" o "¿Mujer de valor, quién la hallará?" confirman la búsqueda incesante de este tesoro por parte del sensato. El arcipestre de Hita, dos siglos anterior, justificó su experiencia en este tema, diciendo "que siempre se quedó a la sombra del peral pero sin coger la fruta", y desde luego no se sabe cómo, pues más de 25 buenos consejos prácticos da en su Libro de Buen Amor.

Fray Luis de León se equivoca al decir, por lo que parece que sabe poco, "que un hombre para ser bueno le basta ser mediano, y que en las mujeres no hay medianía, pues todas son poco buenas, y que para serlo hay que serlo muy buena". También se equivoca al decir que "la vida religiosa o monástica es más perfecta que la del laico casado". Yo creo que esto último es más real e interdependiente. No obstante en el capítulo III de su libro La Perfecta Casada escribe: "Y muchas veces no gasta tanto un letrado en sus libros, como alguna dama en enrubiar los cabellos".

Limpia y aseada, mañosa y no raposa, ni desbocada, responsable y cabal, solaz y cónsola, alegría del corazón, acrecentadora de la hacienda y no derrochadora consumista de afeites y adornos y artificios. ¿Que tienes una novia así?, ¿y a qué esperas para casarte con ella?

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