noviembre 16, 2009

EL PRIMER ATAQUE, EL MEJOR

Husein entró por la calle Este (5ª Avenida) en compañía de diez mil y un iraquíes vestidos de gorros blancos y túnicas fantasmagóricas. Era el día 13, 13 horas, 13 minutos.

Dejando atrás el Parque Central, en rutas de ochos y séises fueron fracturando la ciudad, New York, apareciendo por la Gran Plaza de Armas y bombardeando al Hotel Plaza, por la calle 59 hasta cruzar la 6ª Estrada, feneciendo en la General Motors. Escarceando la 58 "Street", tras Berdoff Goodmans y Doubledoy, la Iglesia Presbiteriana y la librería Bizzolli; Harry Winston y la espera del tráfico.

A dos manzanas, por la calle 57, a punto de sucumbir en la 54 tras la 5ª Avenida y sufriendo erisipela por los distritos 52, 51, 50, 49, 48, 47, 46, 45, 44, se lanzaron en forma de tubo gimnástico de neón contra el Centro de Producción IBM, en forma de cero. Ya en la Biblioteca Pública, tridente en forma de E o cabeza de perro ciego, Husein les preguntó a sus seguidores: "¿Ha habido interferencias?" A lo que contestaron: "No sabemos, pues era un día de compras". Meandrearon al menos tres veces en torno a la Comisaría Blanca de Bush. Este estaba roturando el tiempo para detenerlos. "¿Pero no era yo el que os iba a invadir?"

(Cartas al BIS, Librería El Buscón, 1991)

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