octubre 29, 2016

EL CIELO DE LOS CIELOS DE JUAN DAMASCENO

Cielo es la envoltura de las criaturas visibles e invisibles, porque dentro de él están encerradas y perfectamente delimitadas tanto las potencias intelectuales de los ángeles como todas las cosas sensibles. En cambio, solo la divinidad es nocircunscrita, todo lo llena, contiene todo y delimita todo, como quien está por encima de todo en cuanto es creadora de todo.

Por otra parte, la Escritura dice "cielo, cielo del cielo" y "cielos de los cielos". También el bienaventurado Pablo dice que fue arrebatado hasta el tercer cielo. Pues bien, afirmamos que, en lo que respecta a la creación universal de todas las cosas, conocimos la creación del cielo por los decretos de Moisés. Los sabios paganos que se apropiaron de esta enseñanza llaman al cielo esfera sin estrellas. Pero Dios llamó cielo al firmamento, al cual le ordenó estar en medio de las aguas. Determinó que este firmamento separase por la mitad el agua que está por encima de él, del agua que está por debajo. El divino Basilio, consagrado a la divina Escritura, declaró la naturaleza sutil de este cielo, como si fuese un vapor. Unos dicen que es de naturaleza acuosa, en cuanto está en medio de las aguas. Otros, que está formado a partir de los cuatro elementos. Incluso otros más, que es el quinto elemento, distinto de los otros cuatro.

Algunos pensaron que el cielo contiene todo en derredor, y que es semejante a una esfera: la parte superior está por todos lados; en cambio, lo más céntrico del lugar contenido bajo él es la parte inferior. Los cuerpos ligeros y leves habrían recibido de parte del Creador la posición superior. En cambio, los cuerpos pesados y que son arrastrados hacia abajo están en la región inferior, la cual es el centro. Ciertamente, el fuego es el elemento más ligero y que asciende más. Por consiguiente, afirman que este elemento se colocó inmediatamente después del cielo. A éste lo llaman éter. Después de éste, más abajo, está el aire. En cambio, la tierra y el agua, en cuanto que son más pesados y descienden más, están suspendidos en la región más céntrica. En la parte inferior, la tierra y el agua son como contrarios. El agua es más ligera y está por todos lados como una envoltura. En derredor suyo está el aire. Sobre el aire, por todos lados está el éter. Y por fuera, en derredor de todo, el cielo.

Dicen que el cielo se mueve en círculos y encierra lo que está dentro. Permanece así fijo e inconmovible.

Asimismo, se afirma que son siete las zonas del cielo: cada una más alta que la otra. Se dice que son de una naturaleza sutilísima, como el vapor. En cada zona está uno de los planetas (hay siete): Sol, Luna, Júpiter, Mercurio, Marte, Venus y Saturno. De Venus se afirma que es tanto el lucero matutino como el vespertino. Éstos se llaman planetas porque hacen un movimiento contrario al del cielo. El cielo y el resto de los astros se mueven de Oriente a Occidente, y solo estos planetas tienen un movimiento de occidente a oriente. Esto lo podemos observar a partir de la Luna, que cada tarde retrocede un poco.

Por tanto, cuantos afirman que el cielo es esférico, igualmente dicen que está partado de la Tierra por arriba, por los lados y por debajo. Pero digo abajo y por los lados con relación a nuestra percepción, puesto que en razón de consecuencia, en todos los lados el cielo ocupa el lugar de arriba, y la tierra el de abajo. También se dice que el cielo esférico rodea a la Tierra, y con su fortísimo movimiento hace girar consigo al Sol, a la Luna y a las estrellas. Al estar el Sol sobre la Tierra, aquí se vuelve de día, en cambio bajo la Tierra es noche. Pero cuando el Sol se traslada bajo la Tierra, aquí es de noche; en cambio allá, de día.

Sin embargo, otros han alardeado de que el cielo es hemisférico a partir de lo que el inspirado David dice: "El que extiende el cielo como una piel", lo que claramente se refiere a la Tienda. También dice el bienaventurado Isaías: "El que levanta el cielo como una bóveda". También porque se sumergen tanto el Sol como la Luna y las estrellas alrededor de la Tierra, por el occidente en torno al norte, y de nuevo alcanzan el oriente.Sin embargo, tanto si ocurre de este modo como de aquella otra manera, igualmente todo sucede y cumple la orden divina, y todo tiene como fundamento firme la voluntad y el plan de Dios. En efecto, "Él habla y nacieron, Él ordena y son creados. Dispuso estas cosas desde la eternidad, y por los siglos de los siglos. Una orden dio y no pasará".

Pues bien, el cielo del cielo es el primer cielo que existe arriba del firmamento. Tendríamos entonces dos cielos, porque al firmamento Dios también lo llamó cielo. La Sagrada Escritura tiene costumbre de llamar también cielo al aire, debido a que es visto arriba. Dice: "bendecid todas las aves del cielo". Habla del aire, ya que el aire es el camino de las aves, y no el cielo.Aquí están pues los tres cielos de los que habló el divino Apóstol. Pero si a las siete zonas que hemos mencionado las tomamos como siete cielos, en nada se maltrata la Palabra de la Verdad. Ya que la lengua hebrea tiene costumbre de llamar al cielo de modo plural: cielos. En efecto, queriendo decir cielo del cielo dice cielos de los cielos, en plural, por la costumbre de la lengua hebrea. Se llama así tanto a lo que está arriba del firmamento como a las aguas que están en lo alto de los cielos, o bien se dice del aire y del firmamento, o de las siete zonas del firmamento, o simplemente del firmamento.

Ciertamente, todo lo que es creado está bajo la corrupción, y como consecuencia de su naturaleza, también los cielos. Sin embargo, por gracia de Dios se mantienen y conservan. En efecto, solamente la divinidad es por naturaleza sin principio y sin fin. Por lo que se dice: "Aquéllos perecerán, tú en cambio permaneces" (Igualmente [por gracia] no desaparecerán por entero los cielos), envejecerán y como un manto serán enrollados y transformados", y también: "Habrá cielo nuevo y tierra nueva".





EXPOSICIÓN DE LA FE
Juan Damasceno
Año 730

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