octubre 27, 2016

CÓMO APUNTALAR NUESTRA CONVERSIÓN DIARIA Y LAS SUCESIVAS PUNTUALES

CÓMO APUNTALAR NUESTRA CONVERSIÓN DIARIA Y LAS SUCESIVAS PUNTUALES A MODO DE EJEMPLO DEL SACERDOTE Y LAS OBRAS POR PERTENECER A LA IGLESIA SIN DEJAR DE SER NOSOTROS MISMOS BASE DE APOYO DEL ESPÍRITU


LAS CRUCES QUE ME IMPONEN LOS DEMÁS
A mí las cruces me las ponen los demás del sistema. Dios no me las envía al contrario me las quita. ¡Salte el madero fuera de mí!

QUÉ MÁS SANGRE TIENE QUE CAER
Los pecados que sufrimos a diario de la gente ya fueron redimidos y purificados en el derramamiento de la Sangre del Cordero Inocente.

La santidad y el apostolado se ha confundido con ganar poder personal y dinero.

Podemos cambiar porque Dios es bueno y su misericordia es eterna. Él me da salud.

AMOR A DIOS
La conversión es hacer que tu vida vuelva hacia Dios y las ansias de conversión es el amor hacia los demás a fin de que ellos también vuelvan su vida hacia Dios.

El cambio que Jesús anuncia y pide ha de cambiar al hombre entero. Lo que se pide es una verdadera revolución interior que, luego, se plasme en la vida concreta de cada uno. Es un dirigir el alma en otra dirección. Por eso toda conversión implica ruptura con lo que se es, guerra contra nuestro propio pasado: una nueva disponibilidad para las exigencias de Jesús.

El Catecismo nos lo enseña: "La conversión se realiza en la vida cotidiana mediante gestos de reconciliación, la atención de los pobres, el ejercicio y la defensa de la justicia y el derecho, por el reconocimiento de nuestras faltas ante los hermanos, la corrección fraterna, la revisión de vida, el examen de conciencia, la dirección espiritual, la aceptación de los sufrimientos, el padecer la persecución a causa de la justicia. Tomar la cruz cada día y seguir a Jesús es el camino más seguro de la penitencia (cfr. Lc 9,23).
(CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA, 1435)

Cada uno debe pensar que estos gestos no solo ayudan a la conversión sino que apuntalan nuestra conversión diaria. Si el cambio se inicia en el corazón, la manifestación externa debe aparecer en nuestra vida con la frecuencia debida: amor a los demás, trabajo intenso y solidario, orientación de la vida hacia Dios, celebración de la fe.

Pidamos, con la Iglesia, la gracia de un cambio radical de nuestra vida: cambiar del hombre viejo al hombre nuevo:

Señor Dios nuestro,
cuyo amor sin medida nos enriquece
con toda bendición,
haz que, abandonando la corrupción del hombre viejo,
nos preparemos, como hombres nuevos,
a tomar parte en la gloria de tu reino.
(ORACIÓN COLECTA. LUNES DE LA V SEMANA DE CUARESMA).

(Nota de Jg: Cuanta más penitencia haga más me curaré.
Los demonios vienen a verme que no a la Gata Jifa que ya los engendra).

ESCUELA DE CONVERSIÓN
Seguir los modelos que me inspiran a la conversión después del éxodo.

Lo que me salva siempre es mi atento y buen corazón. Bástame ésto.

Que mi fe no se estremezca, estreche y sea pequeña porque yo tengo que avanzar con el Espíritu viento en popa y a toda vela. Pero tengo un buen desgarrón dentro de mí. Un embarazo de dolor interno. Pero no dejaré de hacer el bien y atender el dolor ajeno.


(continuará)





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