enero 11, 2016

A UN POETA HIPERBÓLICO Y MAL INSPIRADO EN EL TEMA DE LA VIRGEN DE FRANCISCO VACA (1470)

Mas en tal canción, Ropero
prima de los trobadores
deviedes mirar primero,
como el capitán guerrero
que embía sus corredores
por el campo a ver si halla
celada cerrada, escura
y, después de bien miralla
él comiença su batalla
sobre cosa muy segura.

Como el sonador que engañe
con dulçor a los sentidos,
pero muestre bien, si tañe,
que con su templar no dañe
la gana de los oídos;
y los que assí bien tañeren
tengan tal gracia y mesura
que a todos quantos lo oyeren,
quando dexarlo quisieren,
les quede mayor dulçura.

Lo qual, gentil trobador,
vuestro dezir conoscamos;
esta dulçura y sabor
vos la tovistes mejor
que todos quantos trobamos.
No sé dónde la dexastes,
ni menos dó la perdistes,
pues que tan mal lo mirastes
en el trobar que trobastes,
quando tal canción hezistes.

¿Por qué meter el cuidado
en una balança y peso,
pues está determinado
que tenéis ya revelado
vuestra discreción y seso?
Y os hizieron tal maldad
juntos entrambos a dos,
aunque creo, de verdad,
que quiere ya vuestra hedad
partir el seso con vos,

que vuestra gracia es crescida
hablando bien de su fama,
mas en la capa traída,
ya de muy vieja raída,
no queda sino la trama.
Vuestra canción, mi sentir,
he temor de la nombrar,
pero quiérola escrevir,
que no os podáis desdezir,
y luego, sin más tardar.

DIZE LA CANCIÓN de Antón de Montoro en Loor de la Reina doña Isabel
Alta Reina soberana,
si fuérades antes vos
que la hija de Sant' Ana,
de vos el Hijo de Dios
recibiera carne humana.

Y, pues que por vos se gana
la vida y gloria de nos,
si no pariera Sant' Ana
hasta ser nascida vos,
de vos el Hijo de Dios
rescibiera carne humana.

LA CONTRADICCIÓN
De leerla muy cansado,
con mil pensamientos tristes,
yo quedo mucho turbado,
temeroso y espantado
cómo luego no os hundistes.
Discreto malconoscido,
dad a vos mismo la guerra
contra la lengua y sentido,
pues que devéis ser metido
dos mil estados so tierra.

Aunque vuestro sublimar
sublime es tan alta suerte,
es muy claro, sin dudar,
que tal fama de loar
en reproche se convierte.
De onrrado arrepentimiento
os devéis arrepentir,
que el tal atrevimiento,
ni solo por pensamiento
no se deve produzir.

¡Ó maldito, que hablastes
con una lengua malsana!
¡Ó traidor!, y ¿cómo osastes,
que la Reina assí igualastes
con la hija de Sant´Ana?
Por que muy mucho querría
vuestra canción emendéis,
pues nuestra Virgen María
otra tal nunca sería
ante de ella ni después.

Deshazed vuestra maldad,
que mal pecado os assina.
Ombre sois de autoridad
y hazéis tal igualdad:
con águila, golondrina.
Y deshazed vuestro lío
metido en tan hondo hoyo:
hazés igual señorío
como con la mar el río
y el río con el arroyo.

¡Ó trador! Mirad qué troco,
pues devés ser omicido:
de muy discreto, y no poco,
os havéis tornado loco,
loco ya todo perdido
por meter en tales redes
a nuestra Reina so yugo,
que ella mesma (¡ved, si vedes!)
en pago de las mercedes 
havrá de ser el verdugo.

Quitando divinidad,
(dezir nada no deviera;
es mentira y no verdad),
de sola su humanidad
ninguna fue compañera.
Sin ser divina, sintían
los ángeles su consuelo;
siendo humana, la querían
y en los Cielos la servían,
ella estando acá en el suelo.

Humana, fue muy graciosa,
de cien mil gracias dotada;
humana, muy piadosa;
humana, muy vergonçosa,
de virtudes adornada.
Y ninguna de bondad
ni es, ni será ni fueron:
fe, esperança y caridad,
juntas con divinidad,
siempre con ella bivieron.

Humana, fue muy eleta; (elegida, selecta)
humana, fue muy sentible;
humana, fue muy discreta;
humana, fue muy perfeta,
humana, fue muy humilde.
Ninguna fue sin briznilla,
ni es, ni será tan bella.
Humana, por maravilla,
ninguna fue sin manzilla, (mancha)
ni es ni será como ella.

En la tierra por dar fines
humanos los Cielos bellos,
archángeles, cherubines,
juntos con los serafines,
valió más que todos ellos;
quánto más que Dios tan fina
la quiso, según se canta,
que siempre jamás fue digna
de ser llamada divina,
y, antes que nascida, santa.

Y ¿que prueve mi razón,
pues que la razón lo trata?
Pregunten a Salamón
si dixo de coraçón
"ante secula creata"
y, con gana y boz crescida,
como quien amor dessea,
la llama: "La muy querida,
ven tú ya, la mi escogida,
"tota pulchra, amica mea".

Tú eres pura, cendrada,
Virgen, dulce más que miel;
tú eres huerta cerrada,
tú eres fuente sellada,
tú palomica sin hiel.
Otros mil cuentos de cosas
le profetizó infinitas,
amorosas, muy graciosas
graciosas y muy preciosas,
preciosas y muy benditas.

Como cosa verdadera
de que ombre se santigua,
assí creed su carrera,
que por ésta lo dixera,
y no por la Ley Antigua.
Con otros mil que hablaron
profetas acá entre nos,
miraras do la nombraron,
cómo la profetizaron
por Hija y Madre de Dios.

Ved de quán gran excelencia
quiso Dios assí escogella,
ved que querida querencia,
ved quán grande providencia,
que después de Dios es ella.
Su loor innumerable
es, por cierto, en quien contemplo;
es su precio inestimable,
su valor incomparable,
que fue sola, sin enxemplo.

Aquélla jamás injusta
no hallo yo, pues sentí
que por hallarla tan justa,
muy perfeta y no robusta,
la hizo Madre de sí.
Con milagroso poder,
mirad qué hizo Dios Padre:
que con gozoso plazer,
se casó y tomó muger
a quien fue su hija y madre.

Assí que de su manera
no pueden dezir adóla (dónde)
otra tal no fue, ni fuera,
ni en quien Dios venir pudiera
si no fue en aquesta sola.
Aquesta sola: ninguna
fue digna de sus haveres,
porque fue de Dios tribuna.
Aquesta fue sola una
bendita entre las mugeres.

Aquesta sola es crisol
donde se funde el reproche;
es un tan fino arrebol
que delante de ella el sol
es más escuro que noche.
Aquesta sola tomó
las fuerças de santidad.
Aquesta sola escojó,
aquesta sola alumbró
la divina claridad.

Con esta sola el camino
halló Dios limpio y claro,
donde su poder divino
se mostró ser uno y trino
para nos dar su reparo.
En esta sola encarnó,
por que ya morir quisiesse.
En aquesta se encerró,
en esta sola halló
posada donde cupiesse.

Aquésta nuestros errores
los descarga de su culpa.
Madre de los pecadores,
con amorosos amores
a nuestras culpas desculpa.
Por ésta nuestros pecados
se perdonan con sus ruegos;
por ésta fuesemos cobrados,
por esta luz alumbrados
de muy perdidos y ciegos.

Pues ¿cómo osastes hablar
tal motivo sin recelos?,
que sólo de lo pensar,
la tierra deve temblar
y derrocarse los cielos,
la gente toda messarse, (arrancarse los cabellos, desesperarse)
las casas todas hundirse,
todos vosotros quemarse
las yervas todas secarse,
las animalias morirse

con temerosos bramidos
por no poder remediarse,
las aves perder sus nidos
con gritos muy doloridos
y unas con otras matarse.
Las sierras todas tremir,
los campos todos sin frutos,
las hembras nunca parir,
a vos siempre maldezir,
todas cubiertas de lutos.

Los tiempos se trastrocar,
los inviernos ser estíos,
secarse toda la mar,
no pudiessen navegar
lo ombres en sus navíos,
los pescados remorderse
porque no ternían cevo (comida)
y unos a otros comerse,
los elementos perderse.
¡Mirad a quánto me atrevo!

Quien muestra nuestro poder
por nuestra reina del suelo
gran razón es lo hazer,
morir, loar y bolver,
pero más por la del Cielo,
que, si la nuestra de acá
no mantiene, sin litijo
es por gracia que le da 
aquélla que arriba está
rogando siempre a su Hijo.

que en este mundo cuitado,
do las vidas son coçobras,
tené por determinado:
qualquiera será juzgado
según que fueren sus obras.
Por que miréis, os aviso
que metáis la mano al seno,
que la gloria y Paraíso
dióla Dios a quien se quiso
hazer en el suelo bueno.

Assí las compuestas leyes
se entiendan contra rineblo,
que, siendo buenos los reyes,
acrescienta Dios sus greyes
y guarda también su pueblo.
Pero aquella celestial
eterna vida sin fin
dala Dios a cada qual
según fue la terrenal,
en romançe y en latín.

Ya concluyo sin quebranto,
sin querer más repetillo:
Dios vos cubra con su manto,
aunque en pensallo me espanto
cómo podistes dezillo.
Mas no quiero ser prolixo,
porque os hallarés confuso.
Hazed livano lo fixo,
pues vuestra lengua lo dixo
y vuestra mano lo puso.



CANCIONERO GENERAL DE HERNANDO DEL CASTILLO (1511)

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