mayo 03, 2011

LAS CIUDADES

El hombre tiene que encontrarse con la naturaleza y huir de las ciudades, debe rodearse de árboles y animales en su estado natural para amar la esencia de lo que es, debe fundir su vista con el mar que nos muestra un vasto futuro de oportunidades, de riqueza y aventura, de temores que hay que vencer y tesoros que hay que encontrar. Por eso los madrileños buscamos soluciones al invierno./ Todos nos ponemos capuchas mentales y nos encapsulamos en esquemas carcelarios con el trato de los semejantes en el trabajo, con esos escuetos asientos de los medios de transporte, con ese poco espacio en la circulación de los coches, con el tropiezo en los pasillos donde compramos los alimentos, con ese encajonamiento en la subida en los ascensores, con esas casas tan reducidas de esparcimiento en la odiosa ciudad, con ese filamento de posturas preocupantes en nuestras camas./ El Estado romano no era un Estado asistencial. Los bárbaros venían al mundo de las ciudades pero no había escuelas públicas. La educación y la cultura eran callejeras. Los extranjeros libres y los esclavos que hacían trabajos manuales fácilmente podían ser considerados como cosas. Si no se amoldaban al régimen de la civitas eran considerados como agrestes, rudos, con costumbres exóticas y primitivas aunque estos pueblos vinieran de Hispania y de Germania. Juvenal y Marcial satirizaban la magnificencia marmórea arquitectónica junto con lo sórdido y maloliente, lo incómodo y lo inmundo, lo pobre y lo pordiosero de las ciudades con sus increíbles espectáculos./ Que la mitad de la humanidad se comiera a la otra mitad. Ahora estoy viendo la posibilidad de comer carne humana pero yo no te la recomiendo porque con tanta bilis que segrega seguro que debe de estar muy amargo. Ésta es la democracia aniquilada./ Los movimientos en la ciudad son muy ajustados, todos van con navajas y hacen amagos de sacarla, en Madrid donde toda mirada es como un navajazo, y donde toda emboscada que se precie sobre la bolsa, va sin aviso que los madrileños te quieren desplumar en el día y la hora mala./ Los borregos al matadero/ esto es una carnicería/ de gente mal vestida/ con horrorosos cortes de pelo/ con los rasgos mediocres/ y rutinarios/ y malas sombras/ y pachones/ y gregarios/ de la plebe/ en las escaleras/ del tren mecánico.

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