mayo 08, 2011

EL MOZO DE GESTORÍA I

CÍRCULO DE CALIDAD
- Mírate al espejo de la nómina.
- Veras con qué mala cara sales.
- El director general tiene firma de loco.
- El gerente dice que “va más allá todavía”.
- El nivel de Tolerancia de la Dirección ahora va a ser cero.
- Esperamos sinceramente que recapacite y vuelva a ser la trabajadora respetuosa, eficiente y diligente que era hasta que la hicimos fija.
- Hoy me pongo el traje de que me resbala todo.
Más de una vez mi jefa me ha revisado los cajones en mi ausencia. No sé cómo proteger mi intimidad. Tasa tu valor, pone motes y disminutivos. Y no respeta a nadie en su sala.
Quiere que me vaya a la calle, tierra de todos y de nadie. Ayer me amordazó frente a todos los de enfrente. Es inteligentemente absurda. No le gusta mi manera de ser perfecta en la ejecución de las tareas.
Me han puesto como modelo a un hombre máquina. Qué ademanes. Es corto. Algún día tendrá su resbalón yendo a coger el cercanías.
El jefe me pide que seamos simples. Los jefes están enfermos. Están en su locura. Esta empresa parece una Casa de Locos. Y es la vorágine de la locura. Determinaciones mortíferas:
- Toses luego finges.
LA CALAVERA
Una jovencita se sentó a su lado
- ¿Pasa por aquí el 43, que lleva a Estrecho?
- Sí.
- ¿...y tarda mucho?
- Antes solía tardar unos 20 minutos. Ahora va más deprisa.
- ¿Y cuánto llevas esperando?
Suben al autobús. Ya se lo había indicado, que el barrio de Estrecho estaba en lo alto de la cuesta de enfrente, dirección al barrio de los proletarios. –“¡¿Qué pasa guapa, que llegas tarde?!” Pero nunca se le ocurrió, decírselo.
Dentro dos señoras chismorrean:
- Yo no pierdo el culo por un asiento del 45. Antes me voy a remo.
- Mal presagio..., y al abrirse la puerta, le di un empujón.
- Cuentan que un toro esperó en el ruedo, y al salir se fijó en la uña del obispo, y lo que parecía un movimiento, luego los embistió por dentro.
El conductor del autobús le dio con la mano unos tijeretazos al ticket, unas palmaditas en el hombro de aquel joven, porque le quitaba la visibilidad, en aquella mañana la gente se presentaba de muy mal café.
- Fumaralla, me llamo, y llevo cuarenta años dando tumbazos con la gente, sobre las cuatro ruedas de Madrid.
- ¡Que no leño, que a Vd. Firme, que le secuestramos, y le llevamos a Pedro Chopera 2!
- Misma, tú no has picado, ¿estás mal de la olla? Yo tengo una obligación.
- ...¿Subes o te quedas?
(ANULADO-Siguiendo, le alborotaron la gente de en medio, esperando para desplazarse, o bajar, y mi adjunto se dio cuenta que era diestro del valor, que la mierda y la morralla de la gran ciudad de inmigrantes, a la hora en que el sol se tumba.// - Entornó la mirada por los retrovisores a la tienda de frutos secos..., llevaba un humo húmedo, dos gafas untadas negras, y en los lados, dos lazos de luto por la muerte de un compañero, que voló su autobús la Eta.// - Es horroroso que alguien fume un puro, cuando entra un soleñol señor y la ventana se va corriendo a interpares en el aire...¿por qué se casó mi cuñada” ¿por qué no han jodido tantos años?// - Va por la ventana, pasa de los adelantamientos, sus zapatos pedalean en blanco, las mangas son testigos de lo castizo y lo íncubo.)
Levanta la cabeza, que va recostada bajo el volante, mira al agente que se había metamorfoseado en minotauro de Picasso.
- ¡Ohy, una calavera!¡Yo soy una calavera!¡Cla-cla-cla-cla...!¡en el tortuoso bus de los baches!¡Cla-cla ta cla, y estoy ahí, para divertir a la gente!
- Que no te mire un tuerto...
- Anda a esconderte, ciego del once, que te voy a dar un tirón a la solapa, y luego un frenazón que te vas a ir al cinco..¡Achús..., y todos al suelo!
- ¡escondete ya mudo, que viene el viento!¡Coño, el redoble del bote!
Pues mira, como eres calavera, y yo estoy alienado, en tanto tú y yo, estamos aquí, ¡estamos y no estamos!, que a ti te da igual, tú sabes que el que aquí sube, a diferencia de lo que sucede en Barnacelón, nos enteramos de que es mucha la eczema de los testiculares.

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