mayo 03, 2011

LA TORÁ: 5-DEUTERONOMIO

No deben sufrir un sobresalto ni tener miedo a causa de ellos. Su Dios es que va delante de ustedes. El peleará por ustedes conforme a todo lo que hizo con ustedes en Egipto ante los propios ojos de ustedes./ Pues yo muero en esta tierra. No cruzo el Jordán, pero ustedes están cruzando, y tienen que tomar posesión de esta buena tierra./ Tampoco debes desear cosa alguna que pertenezca a tu semejante./ En todo el camino que su Dios les ha mandado, ustedes deben andar, a fin de que vivan y les vaya bien y realmente alarguen sus días en la tierra de la cual tomarán posesión./ Y tienes que amar a tu Dios con todo tu corazón y toda tu alma y toda tu fuerza vital./ Ustedes no deben poner a prueba a su Dios, de la manera que lo pusieron a prueba en Masa./ Las imágenes esculpidas de sus dioses las debes quemar en el fuego. No debes desear la plata ni el oro que haya sobre ellas, ni realmente tomarlo para ti, por temor de que a causa de él seas cogido en lazo; porque es cosa detestable a tu Dios. Y no debes introducir una cosa detestable en tu casa y realmente llegar a ser una cosa dada irrevocablemente a la destrucción como ella. Debes tenerle asco en sumo grado y detestarla absolutamente, por ser cosa dada irrevocablemente a la destrucción./ Sin embargo, Dios me escuchó también aquella vez./ Porque Dios no pudo introducirlos en la tierra que les había prometido, y porque los odiaba los sacó para darles muerte en el desierto./ Ustedes también tienen que amar al residente forastero, porque llegaron a ser residentes forasteros en la tierra de Egipto/ porque harás lo que es bueno y recto a los ojos de tu Dios./ Debes abrir generosamente tu mano a tu hermano afligido y pobre en tu tierra. En caso de que fuera vendido a ti tu hermano, un hebreo o una hebrea, y te haya servido seis años, entonces en el séptimo año lo debes enviar de ti como uno puesto en libertad./ No debes pervertir el juicio. No debes ser parcial ni aceptar soborno/ No debes sacrificarle a tu Dios un toro o una oveja en que resulte haber defecto, cualquier cosa mala, porque es cosa detestable a tu Dios./ No debería hallarse en ti nadie que ate a otros con maleficio/ Un profeta levantaré para ellos de en medio de sus hermanos, semejante a ti, y verdaderamente pondré mis palabras en su boca, y él ciertamente les hablará a ellos todo lo que yo le mande./ y tienes que eliminar de Israel la culpa de sangre inocente, para que te venga bien./ No debes ver el toro de tu hermano o su oveja que andan extraviados y retirarte deliberadamente de ellos. Sin falta debes conducirlos de vuelta a tu hermano./ No debes ver el asno de tu hermano o su toro caerse en el camino y retirarte deliberadamente de ellos. Sin falta debes ayudarle a levantarlos./ No debes vestir de tela mezclada, hecha de lana y lino juntos./ En caso de que haya en ti un hombre que no continúe limpio, debido a polución que ocurra de noche, entonces tendrá que salir fuera del campamento. Y tiene que suceder que al caer de la tarde él debe lavarse con agua, y al ponerse el sol podrá entrar en medio del campamento./ Cada cual debe ser muerto por su propio pecado./ Y tiene que suceder que si escuchas sin falta la voz de tu Dios, teniendo cuidado de poner por obra todos sus mandamientos que te estoy mandando hoy, entonces tu Dios ciertamente te pondrá en alto por encima de todas las otras naciones de la tierra. Y todas estas bendiciones tienen que venir sobre ti y alcanzarte, porque sigues escuchando la voz de tu Dios: Bendito serás en la ciudad, y bendito serás en el campo. Bendito será el fruto de tu vientre y el fruto de tu suelo y el fruto de tu bestia doméstica, la cría de tu vacada y la cría de tu rebaño. Bendita será tu cesta y tu artesa. Bendito serás cuando entres y bendito serás cuando salgas./ Por un camino saldrán contra ti, pero por siete caminos huirán delante de ti. Dios decretará para ti la bendición en tus acopios de abastecimiento y en toda empresa tuya, y ciertamente te bendecirá en la tierra que tu Dios te está dando. Dios te establecerá como pueblo santo para sí, tal como te juró, porque continúas guardando los mandamientos de tu Dios, y has andado en sus caminos. Y todos los pueblos de la tierra tendrán que ver que el nombre de Dios ha sido llamado sobre ti, y de veras tendrán miedo de ti./ Maldito serás en la ciudad, y maldito serás en el campo. Maldito será el fruto de tu vientre y el fruto de tu suelo. Maldito serás cuando entres y maldito serás cuando salgas. Dios enviará sobre ti la maldición, confusión y reprensión en toda empresa tuya que trates de llevar a cabo, hasta que hayas sido aniquilado y hayas perecido de prisa, a causa de la maldad de tus prácticas por haberme abandonado. Dios hará que la peste se te quede pegada hasta que te haya exterminado de sobre el suelo al cual estás yendo para tomar posesión de él./ El residente forastero que está en medio de ti seguirá ascendiendo más y más alto por encima de ti. Él será quien te prestará a ti, mientras que tú...tú no le prestarás a él./ Debido al hecho de que no serviste a tu Dios con regocijo y gozo de corazón por la abundancia./ Y Dios verdaderamente te dará allí un corazón trémulo y un desfallecimiento de los ojos y desesperación del alma./ Ustedes fueron los que vieron todo lo que Dios hizo delante de sus ojos en la tierra de Egipto a Faraón, las grandes pruebas que tus ojos vieron, aquellas grandes señales y milagros. Y sin embargo hasta el día de hoy Dios no les ha dado a ustedes un corazón para conocer y ojos para ver y oídos para oír./ De modo que ustedes tienen que guardar las palabras de este pacto y ponerlas por obra, a fin de que hagan resultar bien todo cuanto hagan/ tal como te ha prometido y tal como ha jurado a tus antepasados Abrahán, Isaac y Jacob./ ¡Atribuyan ustedes grandeza, sí, a nuestro Dios! La Roca, perfecta es su actividad, porque todos sus caminos son justicia. ¡Generación perversa y torcida! Se pusieron a hacer sacrificios a demonios, no a Dios. Y empezaste a dejar fuera de la memoria a Dios, Aquel que te produjo con dolores de parto./ Y Moisés tenía ciento veinte años de edad al morir. Su ojo no se había oscurecido, y su fuerza vital no había huido.

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