mayo 31, 2011

LA REPÚBLICA

Todas las almas cándidas que creyeron ver el reino de Dios en la República, el reino de Dios no puede venir porque está el Reino del Mal, son muchas nuestras estupideces que no nos hacen estar a la altura de lo que ha de venir, muchos son los acostumbrados silenciosos a dejar pasar el veneno del mal y a tragarlo como un elixir de nuestra libertad que no sabe cambiar del relativismo social, de los actuales malos usos de razón y de las costumbres paganas.

Queremos un milagro, que aparezca Dios sobre Madrid y lo solucione todo, ni la política ni las ideologías han salvado nuestras vidas ni nos han dado la vida eterna. Dios lucha todos los días para dar sentido a nuestras vidas pero nosotros le hemos abandonado y así no nos lleva de la mano a nuestro terreno preparado y en la Puerta del Sol los anti sistema reclaman esta tierra del Cielo.

En la parada del autobús te lo decían que los socialistas tienen muy mala leche. Las juventudes socialistas como ven que van a perder sacan a la gente a la calle. No quieren reconocer que son unos ineptos y poco preparaos y que serán los populares los que vuelvan a solucionar la quiebra del Estado. Y se valen de los desorientados, los zumbados y los que se tapan los ojos con la sensibilidad del falso buenismo que no pone las cosas en su sitio según la valía y que hay que tener mucha valentía para desenmascarar a estos facinerosos.

Ya están aquí los matones de la checa que quieren ganar la República. Cuando no convencen en los mitines provocan los motines en las plazas de los pueblos. Cuando ganen los populares las calles reventarán de los de izquierdas que no se manifestaron contra las políticas socialistas. Al pueblo le hacen daño los agitadores bolcheviques y al final es la caridad y el paternalismo de los cristianos quienes más miran para ellos.

Ya no hay valores en los anarquistas y los anti sistema y nos quedan los modales. El gobierno mejor es aquel que no gobierna porque sus ciudadanos hacen las cosas bien. Nadie quiere los valores comunales de Tomás Gómez pero la cooperación no resulta porque hay gente que con sus modales hace lo que le da la gana. Podemos encontrarnos que lo que puede ser la vida para los que no creen en nada es el vacío y la nada de Sartre y los que no caminan y hablan a la manera del amor de Cristo lo hacen a la manera bolivariana del Che. No nos vemos conducidos por Dios para venga lo que venga porque ya no creemos en nada y no valemos más que para el porro.

Porque las doctrinas de Zapatero no resultaron y acabó deslegitimando al Estado la gente quedó rehén y ya no quiere nada, ni dar marcha atrás, el inmovilismo ciudadano que no cree en las urnas, los jueces y las disciplinas del partido para cambiar la situación y hacer leyes naturales según las costumbres, la razón y la justicia adonde acudir. La política debe proclamar que el que gobierne España cumpla la Constitución.

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