mayo 31, 2011

EL ORIGEN DEL ARCÁNGEL ESQUIZOFRÉNICO

Desgraciadamente, es difícil encontrar un modo de rebatir la afirmación "cada suceso tiene una causa". Para hacerlo no basta con hallar un suceso sin ninguna causa aparente, sino que se debe ir más allá y demostrar que, por mucha información que se tenga sobre el Universo y por profunda que sea nuestra comprensión de la naturaleza, nunca se encontrará la causa. Esto parece ser una empresa imposible. ¿Cómo se puede estar seguro de que el suceso en cuestión no haya sido causado por algún proceso inesperado, totalmente oscuro y extremadamente raro que nunca se haya observado con anterioridad?

La ciencia que mejor ha refutado la reivindicación de que cada suceso tiene una causa es la física cuántica. Como veremos en el mundo subatómico el comportamiento de las partículas es, en general, impredecible. No se puede estar seguro de lo que va a hacer una partícula en un instante. Si se elige como suceso la llegada de una partícula a un lugar particular, entonces, de acuerdo con la teoría cuántica, este suceso no tiene ninguna causa, en el sentido de que es intrínsecamente impredecible. No importa cuánta información tengamos a nuestra disposición sobre las fuerzas y las influencias que actúan sobre la partícula: no hay modo de que su llegada a un punto particular pueda ser considerada como "fijada" por alguna cosa. El resultado es intrínsecamente aleatorio. El esquizofrénico aparece de pronto en aquel lugar a tontas y a locas.

Dios juega a los dados. Sin embargo, su comportamiento, aunque rebelde, se encuentra sometido a las leyes de la probabilidad. A la inversa, a pesar de que la probabilidad sea sumamente pequeña, es aún posible que tal partícula aparezca en su sala de estar. En el mundo cuántico estas cosas ocurren si avisar.

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