abril 30, 2011

EL MUNDO DE LOS DEMONIOS III

Revestíos de la armadura de Dios para que podáis resistir las tentaciones del diablo del día malo. Porque nuestra lucha no es contra gente de carne y hueso, sino contra los principados y potestades, contra los dominadores de este mundo tenebroso, contra los espíritus del mal./ Tomad también el yelmo de la salud y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios, orando sin cesar bajo la guía del Espíritu con toda clase de oraciones y súplicas, estad alerta y pedid constantemente por todos./ No entiendo lo que me pasa,/ pues no hago lo que quiero,/ y lo que detesto/ eso es justamente lo que hago/ lo que no quiero es lo que hago/ no soy yo el que lo hace,/ sino el pecado que hay en mí,/ yo sé que en mí,/ en mis bajos instintos,/ no hay nada bueno,/ pues quiero hacer el bien y no puedo,/ hago el mal que no quiero,/ quiero hacer el bien,/ y me encuentro haciendo el mal./ Me agrada la ley de Dios, pero en mi interior está la ley del pecado y lucha contra la ley del Espíritu de Verdad y me esclaviza esta ley del pecado que hay en mi cuerpo ¡Desdichado de mí!¿Quién me librará de este cuerpo mortal? Con la carne sirvo a la ley del pecado.

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