abril 25, 2011

EL CUERPO SANTO I

Debemos rogar por nosotros mismos por cada una de nuestras conciencias corporales./ Por lo que oimos diariamente el Espíritu Santo nos anuncia las cosas venideras./ Hermanos, os ruego por la misericordia de Dios, que ofrezcáis vuestros cuerpos como sacrificio vivo, consagrado, agradable a Dios; éste es el culto del cuerpo a Dios que debéis ofrecer./ Distinguid cuál es la voluntad de Dios: lo bueno, lo que le agrada, lo perfecto./ Me impongo una disciplina y domino mi cuerpo para no quedar descalificado. Dios da fuerzas para superar las pruebas. Dios es fiel y no permitirá que seáis sometidos a pruebas superiores a vuestras fuerzas./ El reino de Dios no consiste en la palabrería sino en la virtud./ Somos templos de Dios y el Espíritu de Dios habita en nosotros. Si alguno destruye el cuerpo de Dios, Dios lo destruirá a él./ El cuerpo no es para la lujuria, sino para el Señor, y el Señor para el cuerpo. ¿Cómo voy a usar los miembros de Cristo para hacerlos miembros de una prostituta?¿No sabéis que quien se une a una prostituta se hace un solo cuerpo con ella? Los dos serán una sola carne. El pecado de lujuria daña el propio cuerpo./ ¿No sabéis que un poco de levadura hace fermentar toda la masa? Echad fuera la vieja levadura para ser una masa nueva, fuera la levadura de malicia, maldad, para una masa de verdad./ Los paganos ofrecen sus sacrificios a los demonios y no a Dios. No podéis participar a la vez de la mesa del Señor y de la de los demonios. ¿O queréis provocar los celos del Señor?¿Nos creemos más fuertes que él?/ Sois libres, no para dar rienda suelta a vuestras pasiones, sino para serviros unos a otros.

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