abril 26, 2011

LA RESURRECCIÓN

Dios viene como en un amanecer y Dios se va como en un atardecer. Porque ninguno de nosotros vive para sí, y ninguno muere para sí. Pues si vivimos, vivimos para Dios, y si morimos, morimos para Dios./Vivimos, nos movemos y existimos con Dios dentro de nosotros porque somos de su raíz./ No es un Dios de muertos, sino de vivos./ Dios vela por los vivos./Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo ha resucitado. Y si Cristo no ha resucitado, vana es nuestra predicación y vana es nuestra fe. Los cristianos que han muerto están perdidos. Somos los hombres más desgraciados porque no tenemos la inmortalidad. Por la primera venida de Cristo no vino la resurreción del cuerpo de los muertos. Con la segunda venida de Jesús el último enemigo en ser destruido será la muerte. Mientras tanto Dios le da un nuevo cuerpo a cada semilla cristiana que muere. Tenemos que trabajar para conseguirnos cuerpos santos e inmortales./ Cristo es el primogénito entre los muertos por ser él el primero en todo./ Por Adán entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte, y así la muerte pasó a todas las generaciones humanas./ Los muertos no cuentan. La muerte no cuenta: la mujer no será adultera si se une con otro después de morir su marido./ No necesitamos resucitar si dejamos descendencia./ Dios no habita en cosas hechas por el hombre sino en cosas naturales y vivientes como nuestros cuerpos animales que se comportan como personas comprometidas con el bienestar./ Me parece increíble que Dios resucite a los muertos y no se manifieste en la descendencia de los vivos. Dios no se molesta tanto./ Alegraos, naciones, con el pueblo de Dios. Ya no es necesario creer en la resurrección para tener fe en la vida eterna.

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