abril 29, 2011

LA PREDICACIÓN III

Jesús por hablar brillantemente le pegan./ Predica la palabra, insiste a tiempo y a destiempo, reprende, corrige, exhorta con toda paciencia y con preparación doctrinal. Pues vendrá el tiempo en que los seres humanos no soportarán la sana doctrina, sino que, llevados de sus caprichos, buscarán maestros que les halaguen el oído, se apartarán de la verdad y harán caso de los cuentos. Pero tú estate siempre alerta, soporta con paciencia los sufrimientos, predica y cumple bien con tu trabajo./ Todo es limpio para los limpios, pero para los contaminados y los que no tienen fe nada es puro, todo es impuro, porque tienen contaminada su mente y su conciencia. Dicen conocer a Dios, pero le niegan con las obras, y son odiosos y rebeldes, incapaces para hacer lo bueno./ No hables del mal de la gente, sino de lo que hacen bien./ Pero antes de todo esto, os echarán mano, os perseguirán, os llevarán a las cárceles y os harán comparecer ante los reyes y los gobernadores por causa mía. Esto os servirá para dar testimonio. No os preocupéis de vuestra defensa, pues yo os daré un lenguaje y una sabiduría que no podrán resistir ni contradecir todos vuestros adversarios./ Sed como niños recién nacidos. Desechad toda maldad, todo engaño y toda clase de hipocresía, envidia o maledicencia./ Soportar pacientemente los sufrimientos habiendo obrado bien, eso agrada a Dios. Ésta es la vocación de los ultrajados./ Pues erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al pastor y guardián de vuestras vidas./ Aquí nadie pasa de las tinieblas a la luz porque nadie es capaz de comprender./ Los que no creen aumentan la tardanza. No perder a nadie. Qué obsesión por salvar a todos./ No tengáis miedo hablad y no calléis, porque yo estoy con vosotros, y nadie intentará haceros mal, pues tenéis en esta ciudad un pueblo numeroso.

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