abril 26, 2011

LA FAMILIA CRISTIANA

¿Cómo vas a saber tú, padre, si conseguirás salvar a tu hijo?¿Y tú marido, si conseguirás salvar a tu mujer? Y si el Señor nos castiga, es para corregirnos y para que no seamos condenados con el mundo./ No reprendas con dureza al anciano, sino más bien exhortalo como a un padre; a los jóvenes, como a hermanos; a las jóvenes, como a hermanas con toda pureza./ El que no se preocupa de los suyos, y especialmente de los de su casa, ha renegado de su fe y es peor que un incrédulo./ Honra a tu padre y a tu madre. Y vosotros padres, no exasperéis a vuestros hijos, para que no se desalienten, sino educadlos en la disciplina y en la corrección como quiere el Señor./ Yo soy la paz: la paz os traigo, la paz os doy, la paz os dejo, tened seguridad conmigo, no estéis angustiados, no tengáis miedo./ Éstos son una vergüenza para vuestras comidas fraternas, comen y beben desvergonzadamente, cebándose a sí mismos./ No os mezcléis con los paganos. ¿Qué relación hay entre el templo de Dios y los ídolos?/ Dios ama a quien da con alegría. Y Dios puede volcar sus gracias sobre vosotros, para que teniendo siempre lo suficiente en todo, crezcáis en toda obra buena.

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