agosto 01, 2016

LA CRISÁLIDA DE LA CIBELES

I

Pero como todas las historias se fraguaba un comienzo a medias del relato; la Walkiria se rebelaba a su creador y se levantaba como las huestes del César entre la esquina de Castellana con Paseo de la Habana.
Y los blancos se convirtieron en culés de pandereta sin permiso para el accidente pervertido entre la ciudad de las nubes.
-Ehhh... autor sin control que viajas entre rascacielos.
-Te habla tu ninfa salvaje, ¡Levántate y escucha!

                                                                (Mercedes Casas)



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En las mesas de los bares la gente desconectaba con el móvil. No los tenías presentes a tu lado. Sus temas insustanciales sobre la coraza del cangrejo rosa.

Se podía bajar en quince minutos desde el bar África al intercambiador de la Plaza de Castilla. Ya no había atascos en Sanchinarro por culpa de la crisis. En los transportes públicos íbamos acerados en el compartimento del asiento.

No se disfrutaba yendo a los sitios por ser un ciudadano de Ahora Madrid sin que se atornillara al oponente tradicionalista paseando por Recoletos. Se contemplaba otra vez el Ayuntamiento Rojo con la Cibeles secuestrada de nuevo.


Había gente que ponía mordaza a los otros. Lo pensaban en un banco del estanque del Retiro poniéndolo en marcha al día siguiente.

Sexo para todos
los iguales
el hombre
sin la mujer.

Con estas corrientes demónicas negativas en un movimiento automático la masa popular podía aplastar al diferente. Los duendes de los árboles modulaban los huesos faciales de los individuos hacia formas paupérrimas. Muchas formas estaban desfiguradas en el vacío de un pozo.

La sirena del Doblón que estaba de rodillas me ofreció el misterio del piratear negro por las calles: "Las ideas están en el Cielo de Madrid. Hay que coger las mejores".

Un segundo.
Vamos a pasear por Princesa.
Estoy triste porque no me das caramelo.
Solo me das un bocadillo.

Era como un sol radiante pero yo la veía como una nebulosa envolvente de la ciudad. Era una sílfide que llegaba a la orilla del Manzanares menos amarga que la cerveza rubia. Era como una campesina norteña del drakkar vikingo. Eldorado en que siempre soñaba ayer. Todos los individuos portaban trapos sucios y sudorosos por los túneles del metro mientras ella se erguía como la Estatua Corredora de la Libertad.

Corre
que si no te comen.

La sentía como una corriente de lava purificadora detrás de una senda inconsciente más allá de la Ronda de Valencia. La walkiria entraba en la Basílica de San Francisco el Grande donde tenía salida determinada el hombre de allanar en las sombras que dejó de lado en la Cava Baja para descubrir en esa hora el mensaje que el Sumo Bien le tenía reservado.

Podía haber soñado que a mi xana la atropellaba una furgoneta blanca NZ en el paso de cebra del semáforo del Bernabéu. Que finalizaba su tintinear en la cama en forma de cuna de la torre del Hospital La Paz con sus rizos rubios. Que un tumulto de hinchas del campo futbolista se espació en el cruce dejándola como blanco partiendo para el Cielo de Jutlandia.

-Dios me ha hablado.
-A ti no te han hablado de eso.

Bastante tenía con mantener los pies en el suelo cuando todos jugaban a desplazarte las plantillas del punto exacto que ocupabas en un momento determinado al tristrás de la plaza de Neptuno.

Se mascaba la tragedia con el chasquido de los dedos en el autobús. La muchacha Calíope del Este se sentaba con las piernas cruzadas en la pradera de San Isidro a ver asomar al pastor de los despojos del Matadero a la luz anaranjada del atardecer del sol.

Hay mucha gente por Madrid que ni se limpia el culo. Parecen famélicos que se alejan corriendo de un campo de concentración donde los carniceros han hecho dejación de funciones y han dejado las puertas abiertas cuesta abajo de la Almudena.

A veces veías niñatas como del Barrio de Salamanca cargadas de bolsas de moda llevándose todo lo que pillaban por delante.

Oye, dando un bolsazo a todo el mundo
-decía el señor de solera.
Que te pego leche con el bolsamen
-profería la letizia esa.

En el 31 de julio del 2016 como ya no era capaz de distinguir la normalidad en la ciudad ruin le pedí al Sumo Bien que nadie se fijase en mí para sacar provecho y que en algún día próximo encontrara la salida al mar de Madrid que no fuera ir residiendo en una ambulancia.

Más allá del mal no pasaría mi vejez aquí... Madrid Puerta Cerrada de Tanatorio.
Donde tu grito del Dos de Mayo alternaba Me Quiero Morir por el Madrid Me Mata.

Dicho popular que pudiera ser que Jesús fuera enterrado por los templarios en Huesca que es negar que resucitase. Madrid no es una ciudad para amar. Todos con escayolas, muletas y corazones partidos.

Das un beso
y te llenas de hollín.

Mariposas que se aburren
molestan a los demás
y se dedican a discutir.


Unidad en la diversidad de la morralla. Quincallería de las almas muertas que van de paseo. Del que todo está bien con tu chorba yendo el rumbo más allá del marxismo en el siglo veintiuno. Podrás despertar de la tumba como un zombi ambulante. Les han dicho que son el superman de la civilización que es como tomar sopa en agosto.

No tengo más pintura amarilla para discurrir lo que aconteció debiera pedírsela a la curia del Vaticano. El fracaso de una sociedad es el fracaso de sus dirigentes.

Yo la quería a ella como a mi Platera con las alforjas pertrechadas de maná para el final de la historia petrificada en cruz y granito del Guadarrama. Quién fuera hembra vestal para adorarla como correspondía en la alta alcurnia del trono escurialense.

Podía comprar la Guía del Ocio viendo el vas-guax-max de la temática de las películas del cine que conformaban la sociedad, podía leer las noticias del 20 Minutos que me anunciaban el disparadero al que llegan los casos en la conciencia humana, podía conversar un rato más largo con lo colegas del trabajo para advertirme de los accidentes intrépidos de las familias, podía esconderme en la radio desde las siete de la mañana para formarme una opinión política en un año en que no se erigía Reino de España para que nos viéramos más libres de la demagogia de los partidos, podía dejar de consumir, podía tener un afecto en casa, pero lo que no puede ser es que dejen de haber ingresos de dinero en mi cuenta bancaria.

Ni en un bar del lejano oeste te miran tanto las marujas-y olé con ganas de soltar la pistola como en Correos de Alcobendas. Que se den la vuelta y te miren es lo mejor en tu caso personal.

Quieres beber agua
pues bebe donde pilles la fuente.

Ahí atrás en el autobús están hablando de un familiar que le ha dado un infarto cerebral y un infarto de corazón porque si no haces cosas todos los males te vienen a hacer acto de presencia en 24 Horas.

Todos como porcinos refrescándose en la playa. Hay que dejar tiempo para que Dios actúe. Ya no me van a molestar más. Voy a ver el final.


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