agosto 25, 2016

EL EUFEMISMO IBÉRICO

Un caso de clara dependencia social, y otro importante creador de nuevas voces o expresiones es el eufemismo, definido por el DRAE como la "manifestación suave o decorosa de ideas cuya recta y franca expresión sería dura o malsonante".

El eufemismo tiene su origen en la superstición verbal, una de las variantes del tabú, que los antropólogos rastrean desde las más antiguas formas de vida. Recordemos cómo la justifican Ogden y Richards:

... Casi todos los pueblos primitivos muestran gran disgusto porque se mencionen sus nombres; cuando un jefe neozelandés fue llamado Wai, que significa agua, se debió dar un nuevo nombre al agua [...] No solo los jefes sino también los dioses, y además el sacerdote en el cual se suponía que residían los dioses [...] figuraban entre las víctimas de esta logofobia. Sabemos cómo Herodoto (II, 132, 171) se rehúsa a mencionar el nombre de Osiris. El verdadero y gran nombre de Alá es secreto, y algo similar ocurre con los dioses del Brahmanismo y con el nombre real de Confucio. Los judíos ortodoxos evitan por completo (nota de jg: JE OH VA), Jahweh. Podemos comparar con esto las expresiones "Thank Goodness", "Morbleu", "Pardiez" -y la mayoría de los eufemismos.

Este tipo de presiones sociales llega a tal extremo que puede llegar a determinar la evolución de las lenguas, eliminando los términos prohibidos. Como explica E. Montero:

Un caso muy extendido de pérdida por tabú es el del latín verbum. Tal vocablo no pasó a las lenguas romances (...) porque la Iglesia se apropió de él para designar al Hijo de Dios. Su sustitución por parabula, también de origen cristiano, encuentra así una explicación.

El eufemismo es, pues, inicialmente, una reacción lingüística ante la prohibición de o el miedo a pronunciar determinada palabra. A partir, sin embargo, del ámbito supersticioso, el eufemismo se extiende a áreas expresivas relacionadas con el respeto a situaciones o actividades humanas consideradas de carácter negativo. En resumen, el eufemismo es habitual:

- En la expresión de creencias religiosas o supersticiosas.

- Ante cualquier situación social que se considere negativa. En especial, la muerte, el dolor, el infortunio o la desgracia, en cualquiera de sus posibles manifestaciones.

- En la expresión de funciones fisiológicas escatológicas o sexuales.

En estos casos, los términos socialmente tabuizados, bien por creencias (religiosas o supersticiosas) o por convenciones sociales (decoro o educación), se modifican o sustituyen por otros no estigmatizados mediante:

- MODIFICACIONES, en las que la forma tabú queda disimulada de manera más o menos reconocible. Las encontramos en las expresiones ¡Pardiez! por Dios, ¡Rediez! ¡Rediós! ¡Diantre!, ¡Diaño!, ¡Demontre!, ¡Demonche!, diablo, que se explican precisamente por las mismas causas supersticiosas expuestas más arriba, o en leñe leche, concho, o coñe coño (sin embargo, concha en Argentina, vuelve a convertirse en tabú), ajo, caramba, córcholis carajo, pucha puta...

- SUSTITUCIONES, en las que la voz tabuizada se reemplaza por otro elemento o locución que, en ese momento, no posea connotaciones negativas. Así,son sumamente abundantes los términos que en español, como en tantas otras lenguas, designan al "espíritu maligno", que en la tradición cristiana se representa mediante el demonio. Entre todas las recogidas por Casas podemos destacar el Anticristo, el Ángel caído, Belcebú, la Bestia, Cachano, Lucifer, El Maldito, el Maléfico, el Maligno, el Mengue, Mefisto, Mefistófeles, Pedro Botero, Satán, Satanás...

Dentro de este grupo podemos incluir las muy diversas maneras con las que, en nuestra sociedad, se evita utilizar el adjetivo muerto (como que ya no está con nosotros, desaparecido, ausente, recordado, llorado, añorado...), o las múltiples formas de aludir, de modo más o menos afortunado, a las funciones fisiológicas más comunes: hacer del cuerpo, sentarse en el trono, hacer (mis, tus, sus) necesidades, obrar, evacuar, defecar... Y, sin duda, el área más extendida y donde más cuidadoso hay que ser, si no se desea crear situaciones equívocas, es en la expresión de todo lo relacionado con las relaciones sexuales o los órganos genitales, donde a menudo es difícil encontrar un antiguo eufemismo que no se haya, a su vez, tabuizado posteriormente. A este respecto, hace ya años que el profesor Manuel Criado del Val (1981) advirtió de la gran cantidad de formas tabúes existentes en el ámbito hispánico y la especial atención que debía prestarse a estos usos en los medios de comunicación.

Pero, aunque las clases citadas sean las más representativas, continuamente estamos generando también eufemismos de carácter socio-político. Lo fue en su época la triste expresión "dar el paseo" ejecutar, durante la guerra civil, y lo son actualmente las denominaciones el tercer mundo o países en vías de desarrollo, para referirse a los países pobres, la tercera edad o jubilados por viejos, discapacitados por subnormales, subsahariano por hombre de raza negra o globalización por dominación político-económica, y tantos otros plenamente activos en nuestros medios de comunicación.





LENGUA ESPAÑOLA
(Para Filología Inglesa)
F. Miguel Martínez Martín
Emilia V. Enríquez Carrasco
Ángeles Estévez Rodríguez

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