julio 06, 2016

LAS MÁXIMAS DE MERCEDES CASAS A UN 7 DE JULIO SANFERMINES

El ser humano es egoísta por naturaleza, libertario por convicción e independiente por miedo.
Hace ya tiempo que la raza humana actúa por impulsos, el cerebro se convierte en un órgano cargado de memoria que razona y disipa las dudas pero no somos conscientes de su poder, a veces nos jugamos el todo por nada para reivindicar nuestra propia indecisión. La libertad de los actos choca con los afectos, regatea con el corazón, al final somos dueños de nuestros actos conscientes o inconscientes, nos sentimos libres cuando nos aferramos a lo que nos ata para hacer alarde de una falsa voluntad porque la voluntad duele a menudo, es una lucha interna entre lo que construimos y el afán destructor que llevamos en nuestro ADN. El ser humano es el único capaz de labrar su propio infortunio, de quemar lo construido porque a menudo los muros que levantaron les aprisionan, su egoísmo le lanza a volar y no escucha la voz de los sabios, los hombres no vuelan, si Dios hubiese querido que volasen les habrá dado alas, grandes y majestuosas pero no fue así, a cambio les dio un cerebro pensante, un corazón capaz de ser reconstruido hasta el infinito y la libertad de elegir entre lo correcto y lo incorrecto. Pero el hombre se creyó un Dios, cuando constato que no lo era, que no podía dominar el tiempo, no podía dominar su mundo, se inventó a sí mismo en forma de héroe, mitad hombre mitad Dios, aprendió a hacerse daño gratuitamente, a matar las ilusiones, a utilizar el libre albedrío como un derecho de pernada al universo enarbolando estandartes de ideas sublimes pero vacías, la humildad la cambio por arrogancia, inventó la ética a su imagen y semejanza para justificar su egoísmo; así fue capaz de justificar su libertad sacrificando a los que le aman, su independencia abrazando el hedonismo de sus demonios.
"Haz el bien " y el ser humano se inventó asociaciones de miles de millones que acaparan las portadas de su propia arrogancia, "Ama a los demás como a ti mismo" y el hombre se enamoró como narciso de sus propias imperfecciones, adora a sus semejantes pero solo a aquellos que se puedan identificar con su narcisismo, los que no, son efectos colaterales de la misma premisa que intentaba llevar a cabo.
Las bienaventuranzas fueron interpretadas por los hombres según su propio patrón de semidioses:
La primera se interpretó como debilidad, nadie con pobreza de espíritu podía estar en sociedad, inventaron la fecundación a la carta creando seres que nacían perfectos con madres que sentían su orgullo en una edad que no sería fecunda por naturaleza; a los que nacían pobres de espíritu les vetaban su derecho a ser iguales a los demás, crearon asociaciones que pretendían ayudarlos siempre y cuando no se mezclaran con las mentes claras.
La segunda los que lloran serán consolados; aquí los hombres decidieron consolar solo si había recompensa y si se lloraba demasiado el consuelo se resumía en "Sé fuerte todo pasa", se olvidaron del consuelo, ellos mismos se sentían atacados.
La tercera los humildes, en la arrogancia de la raza humana no cabe la humildad aniquilaron su esencia y crearon líderes omnipotentes, los humildes fueron motivo de burla y escarnio.
La justicia se convirtió en el arte de mercadeo fariseo, "seré justo contigo tú me das y yo te doy" no hay justicia para los débiles.
La misericordia se borró del diccionario de los hombres y se convirtió en el argumento de fachada de unos cuantos eslogans publicitarios para recaudar unas cuantas monedas y como judas vender al mejor postor.
La limpieza de corazón, con tantos borrones y manchas en el alma la humanidad no alcanza a ver a Dios, cuando el hombre es incapaz de amar sin algo a cambio justificando que no mejorara porque es como es no cabe la limpieza de corazón, quizá cuando la raza humana deje de mirarse en el espejo se darán cuenta que la visera además de latir siente.
La paz, ser hijo de Dios, cuando no sabemos conservarla y la confundimos en nuestro día a día, y somos tan prepotentes que nos tomamos la ligereza de construir armas para la paz, quizá deberíamos pensar que arma y paz no son sinónimos.
Muchos son perseguidos por la justicia de los hombres una balanza tan caprichosa y desequilibrada como las leyes humanas.
Hay que pensar en que no debemos hacer a los demás lo que no nos gusta que nos hagan a nosotros, hay que amar a los que nos aman e intentar entender a los que no lo hacen, disfrutar de lo que nos brinda la naturaleza, ayudar a nuestros semejantes pero antes ayudarnos a nosotros mismos, así sabremos como ayudarlo, la mejor forma de ganar una guerra es no comenzarla todo lo demás es una derrota.



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