agosto 13, 2017

PARA AMAR MUCHO POR MADRID EN UNA MAÑANA CUALQUIERA DE DOMINGO SALIENDO POR LA PUERTA DEL HOSTAL SONSOLES

Un día de domingo sin tener que hacer nada, solo amar lo que se pueda amar por Madrid. Había cambiado la temperatura con la llegada de agosto y en esa brisa suave me acontecía el portarme bien. El regalar mi tiempo a los demás en charlas alegres y felices con sorna de un madrileño fino y burlón preparado para amar junto a la iglesia de san Andrés.

Para empezar a nadie le diría mi origen surgiendo en Madrid como un fantasma para dar momentos gratos a todo quisque de buena voluntad, no teniendo por lugares comunes las misas donde la gente vieja y amargada no sonriente se recoge, siendo el pagano que invita gratis a ser feliz en un mundo cansino de no saber donde ir ni qué hacer bien, poco gasto de dinero preciso para este transcurrir por los jardines del Moro, para empezar empecé a andar todo lo alto que pude con mis zapatillas blancas que eran mucho, a diferencia de los muchos turistas encorvados yo no soltaría tantas milongas a la gente incrédula, para el amor se pide agilidad de ánimo y un discurrir carnoso y curvo como si luego no quedara nada/ o plano consecuente si se considera una relación que va a más, el andar del ligue tiene que quitar de en medio como estorbos a los que trabajan, la libertad no puede tener cadenas de enfermedad y de cansancio, ni cortas mentes que le dé por odiar todo lo que se mueve, los cabellos deben cuidarse para ser besados aquí y en Aranjuez, y al igual que las mujeres españolas van con velo yo voy con mi abanico moviendo aire a todas partes.

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