agosto 05, 2017

HABRÁ ACTOS DE LA COMUNIDAD PERO NO COACCIÓN, NI DERECHO, NI GOBIERNO QUE EMPLEE LA FUERZA

Qué pasa cuando ya no haya obligación de trabajar, porque el tiempo ya no tiene ningún sentido, porque las relaciones humanas no valen para mucho,cuando todo el mundo prefiera el trabajo a la holganza, porque el trabajo no implicará un esfuerzo excesivo, ni esclavitud, ni aquella especialización sustituida por los robots, sino será una actividad agradable para ciertas horas del día y de la tarde, que dará al hombre ocasión para expresar sus impulsos, sentimientos e inquietudes espontánea y creativamente,..

EL COMPLEJO DE PROPIETARIOS
Quiere saber que es tu propietario
si no lo sabe
no te dará dinero.

El anarquismo atrae a sí a muchos oprimidos de los que se hallan muy cerca de la locura y del crimen común. Como dice L.S. Bevington dejamos la matanza y la mutilación en grande al gobierno, a los hombres de Estado, a los bolsistas, a los oficiales y a sus leyes.

No se puede negar que el gobierno de una mayoría pueda ser casi tan hostil a la libertad como el gobierno de una minoría. El derecho divino de las mayorías es un dogma tan alejado de la verdad absoluta como cualquier otro. Un fuerte Estado democrático puede fácilmente caer en la opresión de sus mejores ciudadanos, de aquellos cuya independencia de espíritu pueda darles una fuerza de progreso. La experiencia ha demostrado que el gobierno parlamentario democrático está muy lejos de lo que los primeros socialistas esperaban, y que las mayorías conducidas por un grupito no necesariamente son democracia. Las fuerzas ciudadanas deben estar alertas con un juicio sano de los matices y de los hechos políticos de sus gobernantes, incluso por razón de Estado (la unidad y la comunión, la paz) y no razón de democracia dispuestas al derribo del poder absoluto del Leviathan.

Y fomentan el abandono de trabajo (y dicen a los clientes la verdad de cómo se fabrican los productos lo que es censurado desde el punto de vista moral, la moralidad está ahí defendida por la Iglesia no por el Estado librecambista, recurso de los trabajadores y de las personas en defensa de su vida), al mismo tiempo cuando los capitalistas dicen que deploran el abandono del trabajo general (la unión hará la fuerza), ellos mismos son los primeros en practicarlo si les parece conveniente.

La Unión de los Trabajadores se opone a las guerras entre los Estados a causa de que éstas se hacen para fines que no tienen interés alguno para los trabajadores.

Los métodos defendidos por el congreso anarquista son el éxito por medio de la violencia que no se puede esperar, excepto cuando las circunstancias sean tales (la crisis española económica y de valores del 2008 y el fenómeno de los indignados-y el Partido Unidos Podemos de la Puerta del Sol) que el éxito se pueda alcanzar sin violencia.

Las condiciones de trabajo en Norteamérica serían muy distintas de las de Europa. En primer lugar, el poder de los trust es enorme, la concentración de capital ha procedido en este sentido más aproximadamente según las líneas que predijo Marx. Por eso el multimillonario Trump llega a presidente de los Estados Unidos.

No puede haber paz alguna en tanto que haya hambre y miseria entre millones de obreros y que los pocos que constituyen la clase de patronos tengan todas las comodidades de la vida. Entre estas dos clases tiene que haber lucha hasta que los trabajadores del mundo se organicen como una clase, se pongan en posesión de la tierra y de la maquinaria de producción y anulen el sistema de salarios. Pero qué queda de todo esto.

Los patronos tienen vigilantes propios y policía y pueden también llamar a la milicia, y aun en una crisis, al Ejército de los Estados Unidos. Lo que los franceses dicen del Estado, que es una institución capitalista, es una verdad en Norteamérica.

Los disturbios violentos en las calles son causados por la violación de todo lo que se considera como derechos fundamentales y por la corrupción o subversión de las instituciones gubernamentales.

Podría decirse que el burgués es un estúpido y un deficiente mental. La burguesía, aun cuando se hace socialista, no puede perder la idea de que la clase obrera es inferior a ella; de que los obreros tienen que ser "educados", entrenados, disciplinados y conducidos, generalmente durante mucho tiempo, antes que puedan andar solos. Realmente todo lo contrario de la verdad... Cuando el jornalero de inteligencia media es más capaz de cuidar de sí que el burgués medio culto que quiera aconsejarle. El obrero sabe hacer circular las ruedas del mundo.
(LOS CAMINOS DE LA LIBERTAD, Bertrand Russell)

La Izquierda adoptará en el futuro un mismo sueldo para todo miembro... de un salario social por el mero hecho de haber nacido.

El socialismo de Estado considerará a los hombres únicamente como productores y consumidores. El problema es reconciliar los dos puntos de vista.

El trabajo no es un mal necesario, que no puede ser nunca agradable y que la única esperanza para los obreros está en un descanso que sea más largo, más placentero y amenizado con las agradables fiestas organizadas por el municipio. También hay una "alegría en el trabajo" donde los hombres puedan estar orgullosos de la calidad y no solamente de la cantidad de su obra.

El anarquismo no impondría la obligación de trabajar, a pesar de que los anarquistas creen que el trabajo necesario puede hacerse lo suficientemente agradable para que la gran mayoría del pueblo lo hiciera voluntariamente. Por otra parte, los socialistas exigirían algo de trabajo. Unos de ellos harían que todos los salarios fuesen iguales, mientras que otros conservarían el sistema de pagar más por el trabajo que se considerase de más valor. Todos estos distintos sistemas son compatibles con la propiedad comunal de la tierra y del capital, a pesar de que se diferencian mucho en lo que se refiere al género de sociedad que crearían.
(LOS CAMINOS DE LA LIBERTAD, Bertrand Russell)

El trabajo que es remunerado con un buen sueldo es asequible únicamente a aquellos que pueden sufragar una preparación costosa, y estos hombres son seleccionados generalmente no por el mérito, sino por la fortuna (nota jg: familiar). El jornalero no está pagado por su buena voluntad en el trabajo, sino solamente por la utilidad que aporta al dueño. Por consiguiente, puede ser destituido precipitadamente por causas de las cuales él no tiene la menor culpa. Una posible destitución es un miedo constante, y cuando ocurre produce un contratiempo inmerecido y muchas veces un gran perjuicio contra el medio social, del que es víctima. Éstas son unas cuantas de las maldades de nuestro sistema actual desde el punto de vista de la producción. Es razonable esperar que todas estas maldades serían remediadas bajo cualquier sistema socialista.
(LOS CAMINOS DE LA LIBERTAD, Bertrand Russell)

Sería conveniente conservar los salarios desiguales para los distintos grados de trabajo, mientras que los socialistas puros predican salarios iguales para todos y se crea una división entre socialistas y anarquistas; los segundos no privarían a un hombre de las comodidades porque no trabajen, mientras que los primeros, en general, sí lo harían como en el Evangelio de san Pablo.

Se creía que el progreso lo haría todo gratuito.
El progreso tomaría muy en serio el porvenir.
El sexo ya es libre y gratuito por sí (?)...
La gente ya no se acomodaría a la compra y al pago. 
Lo público solo moderaría y se opondría al uso excesivo o derrochador de lo gratuito.

Se acabarían aquellos patronos convencidos de que no se puede persuadir a éstos a trabajar sin una amenaza de despido o de miedo a la miseria.


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