septiembre 11, 2014

LOS AMORES Y LOS HUEVOS BLANDOS-ROTOS EN LA CIUDAD

Quieres entrar en la vida de una mujer y resulta que han puesto seis barreras al acceso.

Las mujeres viven en jaulas. Tienen adicción al trabajo y al dinero. Los fines de semana se dan un respiro y no saben qué hacer con su vida.

Tú vas de bueno, y ellas van de malas con sus muchas mentiras no precisamente difuminando la verdad a su alrededor. No son tan auténticas como tú.

Qué pasaría si un hombre en la madurez perdiera la pareja, tuviera todo el tiempo del mundo y con pocos deberes. A qué se dedicaría.

La sabiduría no tiene que ver con el amor a no ser que ella sea bella, buena, alegre, cariñosa e inteligente para unirse a ti.

Se puede tener la paciencia de un semestre para no dar con ninguna que no sea una replegada, estúpida y lianta.

Tan mal me parece ver a una mujer echando céntimos a una estatuilla de la Virgen de Lourdes como ver a otra rebuscando bolsos en la basura.

No son románticas, ven al hombre como una herramienta para ascender y son calculadoras.

Es un milagro no estar solo. El éxito depende de con quien vas de paseo. Y tu destino se decide en la cama/ de quién metes en ella.

Parece que cuando dicen que somos sociales tenemos que emparejarnos con una hembra para tener hijos. Y que la primera célula de la sociedad es la familia. Y qué pasa cuando falla ella, los hijos se hacen mayores y se van y repiten el ciclo. A qué nos dedicamos a visitar templos en espera del fin del mundo Dios no lo quiera.

Mi ex mujer me buscó porque quería un hombre en su brazo, un padre para su hijo en el otro brazo y tener otro hijo conmigo. Y ahora en la edad del descenso del tobogán la traición. Cómo me lo tengo que tomar. Pero Dios es todo un proceso.

No hay que impacientarse sino seguir siendo un hombre justo.

Ni el Opus Dei ni el Yoga salvan a mis amigos de su soledad estúpida.
Ni amarrar fuertemente a un hijo en su niñez le libró a mi madre de una muerte en soledad y locura.

El Amor fraterno siempre y el Amor erótico muy de tarde.

Hay mujeres que no poseen ni tienen una pizca de amor,
inmisericordes y materialistas no quieren comprender el amor,
no creen ni quieren vivir en el amor,
no lo reconocen ni están receptivas,
no lo aprecian en su justa medida,
se rodean en una fortaleza de amigas que hagan de muros a los varones,
ni confían ni se convencen tal es la dejadez,
ni se rinden por no hacerse vulnerables
y ni se dedican a crecer en el Amor.

Un niño no sabe nada del amor. Hay niñas pegajosas y amores ciegos e imposibles.

Es hermosa la vida si hay amor y si hay belleza. Y a ti lo que te sobra es pesimismo y lo que te falta es ilusión para vivir.

Porque Madrid parece una ciudad bombardeada y hueca por donde se cae la gente engullida para abajo.

Madrid no es una ciudad para amar.

Pero lo que yo tengo es un gran corazón que no me cabe en el pecho.

Y así ya veremos lo por venir con Dios y su ayuda.



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