septiembre 17, 2014

LOS 24 DE LOPE DE VEGA

DOÑA ANA ¡Ce, ce!
DON FERNANDO Señas son.
DOÑA ANA ¿Qué digo?
¿Es don Jorge?
GALINDO Y otros cuatro.
DOÑA ANA Ya es venido el Veinticuatro.
DON JORGE A mi desdicha maldigo.
¿Entróse?
DON FERNANDO Sí.
DON JORGE No podemos
estar en la calle más.
GALINDO A ella digo.
DON JORGE ¿Dónde?
GALINDO ¿Ya,
Esperanza, no hablaremos?
DON JORGE No hay esperanza aquí.
Visitémosle mañana.
GALINDO Adiós, esperanza vana.
DON FERNANDO Si es ésa, búscala en mí.

JORGE Señora, consuéleos Dios
en esta ausencia.
DOÑA BEATRIZ Él lo haga.
VEINTICUATRO Bien quiero a Jorge.
DOÑA BEATRIZ Él os paga.
VEINTICUATRO ¡Qué bonitos son los dos!  (Vánse)
¡Bien empleada crianza
en mozos gentilhombres!
DOÑA BEATRIZ Galanes son.
VEINTICUATRO Y muy hombres.
DOÑA BEATRIZ (¿Qué bien le está su alabanza!)
Rodrigo, Carpio, Medrano...
¿Qué es esto?
RODRIGO A punto estan todos.
VEINTICUATRO Pienso el irme de mil modos,
y detiéneme esa mano;
pero ahora, hasta partirme,
aún no se me ha puesto el sol.
DOÑA BEATRIZ Agua dice este arrebol.
VEINTICUATRO Diga fuego, que es más firme.

JORGE ¡Jesús, ido el Veinticuatro!
GALINDO ¡Que entre tres sillas o cuatro,
la mejor faltó de allí!
JORGE ¡Oh, qué días que me esperan!
¡Oh, qué noches que me aguardan!
Pero ya las horas tardan,
los deseos desesperan.
¡Ay, Beatriz!
FERNANDO A todos toca
parte del gusto mañana;
que también quiero a doña Ana.
JORGE Hoy, alma, te vuelves loca.
GALINDO También entraré en la danza;
pero...
JORGE ¿Qué te maravilla?
GALINDO Acordarme de la silla
me hace olvidar de Esperanza.
JORGE Ea, que el perdón te alcanzo.
GALINDO Luego ¿no habrá sobresalto
de salario?
JORGE No.
GALINDO Pues alto:
salto, bailo, canto y danzo.
FERNANDO Tente, bestia.
JORGE Déjale,
que muy bien hace. Voltea:
no haya cosa que no sea
gusto y fiesta.
GALINDO ¿Voltearé?
JORGE ¿Pues no?
GALINDO ¿Soy yo buratín?
Si hubiera aquí una maroma...
Pero, ¡por Dios, que me aploma
el peso del nalgatín!

ESPERANZA Ya te digo
que cierres ojos y boca.
RODRIGO ¡Ah, señora necia y loca,
tu entendimiento maldigo!
Eso sí, di al mar furioso
que no brame y se reduzca
a un punto, que no produzca
la tierra al tiempo forzoso:
di que el aire no sustente,
queme el fuego, el sol se pare,
lo por venir se declare,
lo pasado esté presente;
pide a un amante firmeza,
pide a un celoso placer,
y di que en una mujer
falte mudanza y flaqueza.

DOÑA BEATRIZ Mas ¡mira qué dulce vida,
del Veinticuatro, en ausencia,
esperar la resistencia
de la libertad perdida!
¡Qué dulces horas!¡Qué días!
¡Qué noches tan venturosas!
¡Alargaos, horas dichosas!
¡Deteneos, lágrimas mías!
¡Ay, qué enamorada estoy!
¡Ay, sangre!¡Ay, amor!¡Ay, fuego!



Los Comendadores de Córdoba, Lope de Vega

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