septiembre 22, 2014

EL AMOR VERDADERO DE LOS CASADOS DE LOPE DE VEGA

REY ¿Que los bienes son disgustos?,
¿que la posesión da pena?
TEODORO El jardín y la mujer
tienen lindo parecer
cuando están en casa ajena.
REY Ahora aquesto se concluya:
propia o ajena me abraso.
¡Oh qué mujer!

TEODORO llorando va.
REY Llanto hechizo.
Yo quedo ahora riendo.
TEODORO ¡Por Dios, que voy presumiendo
que te han dado algún hechizo!
REY No tenga esa condición
la Reina, ni haga misterios,
o escoja en sus monasterios
una eterna reclusión.
¡Bueno es que yo la regale
y me quiera sujetar!
¡Esto se llama casar!
¡No hay cansancio que le iguale!
¿Para qué es la majestad
del poner y quitar ley?
¡Muy gentil cosa es que un rey
aun no tenga libertad!
Si Dios, para gusto mío,
tan libre me quiso hacer,
¿por qué quiere mi mujer
forzar mi libre albedrío?
TEODORO ¿Tú no ves que esto es amor?
REY El amor no da disgusto,
que siempre procura el gusto
de lo amado el amador.
TEODORO A la mujer diola Dios
para tenerla respecto,
que este amor santo, en efecto,
es recíproco en los dos;
y no hay amor verdadero
si no es el de los casados.
REY ¡Hola, traed, traed, criados,
púlpito a este majadero!
¡De mañana me predica!


El amor desatinado, Lope de Vega

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