marzo 23, 2014

22-23 M LA MARCHA DE SUÁREZ Y DE LA DIGNIDAD

De Cebreros puede salir algo bueno, no se puede celebrar la muerte de Adolfo Suárez como roca en el firmamento, mira cómo ha acabado la democracia sin derecho a la vivienda ni al trabajo ni a la pensión ni al Estatuto de los Trabajadores.

Tenemos claro que en la acción española debemos enfatizar la supremacía del Estado y de sus relaciones con otras naciones sin caer en la extrema ala derecha de la propiedad y caciquil de las clases sociales sino en nuestro esfuerzo y simpatía naturales que nos poseen y unen como característica intrínseca del pueblo pero hay demasiada clase de basura que se mueve por ahí en todo tipo de condición social, política y económica que ha rebajado la dignidad de la persona respetada y defendida por la democracia.

Cuando la estética ya no precisa de las medidas de la proporción, por eso esas piernas torcidas de esa chica son bonitas, esas barrigas de bodegón y panderos de globo son muy cálidos, y así también los rostros de la dignidad pataleada y manchada merecen nuestro abrazo y amor,/ cuando ya desaparece la carne/ y surgen los huesos/ que avisan del polvo de ceniza a que nos obligan.

Con los datos que tenemos podemos hacer la prospectiva de los escenarios de futuros posibles, elegimos el caso del capitalismo de las ratas en Detroit, el caso de los millonarios chulitos de Moscú, el caso de los niños indefensos que mueren por falta de comida y agua en el Tercer Mundo, el caso de los refugiados sudorosos subsaharianos de Melilla y el caso del Papa blanco y bonachón como Menuda Bola de Azúcar de Esperanza.

Por todo tipo de contratos hay prostitución de la dignidad, tal es la impiedad de no creer en los dioses de los humanos, que nos obliga a un próstilo de columnas delante de nuestras casas, de esas semiverdades que como corona regia llevamos en nuestras cabezas y que si solo son aire nos harán caer.

Desde Carlomagno se están sobreexplotando los bosques, queremos obras para la salvación de las almas, cuál es el protocolo de la calle que no sea prostático, el protocolo de los programas y transmisiones de los móviles y la aparición del Anticristo en muchos aspectos de la sociedad.



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