septiembre 02, 2012

SENTIR, AMAR, ASIR Y NO SOLTAR A DIOS

Dios no quiere que le veamos porque no está en forma física sino espiritual, pero cuando le veamos le veremos en lo mejor de nosotros.

Lo hago por Dios/ te digo que está presente/ te podría contar/ qué hacer para favorecerte/ hazlo bien para acercarte a Él/ haz el bien para estar con Él/ no estás solo/ si estás con Dios/ tu desaparecer no lo sentirás/ porque con Él ningún posible te puede hacer daño/ porque Dios lo llena todo/ aunque estés sin nadie no lo notarás/ si estás con Él/ y esperas/ Él sabe de quién acompañarte/ y cómo resolver los problemas/ aunque tarde solo unos meses y un año/ ya de diez en diez años con Él.

Bastante es tenerse que levantar y vestirse para que me vaya a meter contigo pero como tú nunca has sido del pueblo nunca has hecho un feo a nadie y como nunca has sido del populacho tampoco te has quedado con lo ajeno y encima los muy brutos te han querido rayar el chasis por donde pasas y hacerte un bollo en el capot porque les molesta tu presencia a los que son esclavos y a los que son mediocres y esto no soluciona el país.

Pregúntate tú mismo los nombres anisotrópicos de la partícula de Dios y si no será una maravilla ir al mercado y ver que no venden lima con los limones porque son más gordos y amargos y sin embargo se hicieron helados para los niños añadiendo jugo azucarado y por eso porque ninguna conciencia te mira puedo hacer lo que no haga daño y aún dé placer con el tactar de Dios y ver si es pomelo grande para adelgazar.

Sí Dios me hizo hombre al final de mis días en el Rastro, pude volverme a levantar otra vez y pude ver a ese hombre  que se mantuvo a lo largo de los años, y esbozaba una sonrisa al asomar la cabeza y ver el espectáculo de lo que Él le había mantenido en secreto y largos años preparado.

La resiliencia no se debió inventar para los que nada valen porque ya hay unos cuantos planetas como estrellas tiene Madrid en su bandera que han asumido la doctrina de Jesús y son civilizaciones avanzadas, y es que en la Tierra hay muy mala hierba, y lo que se busca es la armonía en el Universo, y el arte de verdad no es más que las huellas de Dios.

Sería muy fácil que solo con la oración se consiguieran las cosas sin disposición de sufrimiento, pero si cada vez que sentimos vergüenza ajena por nuestros semejantes rezáramos un avemaría sería como una gota de lluvia que pacificaría al mundo, siempre que no fuera directamente contra nosotros porque habría que corregirlo en aras de la paz social.

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