agosto 23, 2011

EL CUERPO DE LAS VACACIONES








Yo trabajaré por los caminos duros de la inconsciencia de los plácidos del funcionamiento de las administraciones de la empresa y pisaré a los locos trabajadores que valoran más el dinero y el estar en la empresa que la fidelidad a Dios y porque así no vale la pena seguir en esa empresa ni seguir el banderín de ese empresario sin principios ni valores.

No nos entregamos a conocer a Dios/ porque tenemos miedo a desfallecer/ y a morir,/ así poco a poco/ y como un boca a boca/ vamos progresando en nuestra perfección/ de arrimarnos a Él,/ pero este cuerpo mucho ha de morir/ y olvidarse de satisfacerse/ para que Dios entre en él.

Conócete que el ego corporal es odioso porque quiere hacerse el centro de todo. Cuando satisfacemos nuestros apetitos carnales damos preponderancia al cuerpo y este nos lleva a estar desconectados de la gracia de Dios, se enflaquecen todas las virtudes caritativas posibles y sale la bestia que hay en nosotros, así difícilmente contactamos con Dios sino porque los cuerpos se recuperan y las almas vuelven a despertar.

Con Dios hacemos una misma carne, debemos cuidar nuestros cuerpos porque son templos de Dios, son muy importantes las relaciones de los esposos, una sociedad que mata a Dios pronto matará a sus esposas, porque las relaciones de esposos deben cuidarse, nuestro cuerpo tiene fragancia de flores y fuentes de agua, habrá que esperar un viento más fresco para refrescarlo, y que las mismas discusiones de esposos con Dios se solventen.

El cuerpo no puede hacer más que el cantar del cuerpo. Qué sería de nuestras vacaciones si Dios no viniera a acompañarnos y el hechizo de la mujer no nos envolviera y el don personal y el carisma individual no se manifestara y la naturaleza no quisiera ser conmiserativa con nosotros y no visitáramos los templos, pues que serían unas vacaciones para perros que regresarían llenos de pulgas y hechos unos zorros.

La clara satisfacción del cuerpo/ y el confiar sumamente en él está bien/ siempre que no tomemos la parte por el todo,/ y lo consideremos más digno de veneración que Dios/ y la parte espiritual de las personas/ y hagamos una fiesta mensual a la bondad, la ternura y el cariño de nuestras Sakti.

Lo que percibo como la esencia de las cosas de la naturaleza es la confirmación de que todo está en Dios y su presencia en las cosas, y que yo puedo percibirLo para el regodeo de la tarde veneciana, en que Él se despide de mí después de todo un viaje casto, en que me he predispuesto para recibirle dondequiera que habite y adondequiera que huya santificando mi cuerpo para que quiera Él ser huésped de él.

Hay que comerciar con la carne/ hay que hacer rendir al cuerpo y tener hijos y trabajos/ pero todo lo que haga perder vigor y textura hay que desecharlo/ no se puede andar en un cuerpo ruinoso y dividido/ que como caballo desbocado ya no obedece a la mente/ y la mente es sana si mantiene el cuerpo sano/ el cuerpo maravilloso que nos fue dado/ para movernos libres e inteligentes por el mundo.

Yo cuando voy por la calle/ miro a la mujer/ y me gusta compararme con ella/ y es gratificante encontrar/ a alguna que es alguien/ y que es superior a ti,/ llena de energías y de cariño,/ que intuyes que se puede ser muy feliz con ella,/ que nunca la olvidarás/ porque su sello de amor y ejemplo/ quedará impreso dentro de ti.

Tenéis que llamar a levantar a los muertos, queréis que pensemos en guerras civiles cuando estamos en la playa de Benidorm, os sentís indignados con la representación de unos derechos republicanos decimonónicos de no sé qué historia de alma obrera y socialista que no es sino una de las imágenes pasadas que procuráis en las mentes actuales a través de las películas de la cadena estatal, pero qué pandilla de sinvergüenzas y marrulleros estáis hechos y no se sostiene en pie vuestra pose.

Todos corremos detrás de una pelota que son nuestros afanes para no quedarnos pillados por los problemas que vienen a nosotros como los castiguitos de los recados de la vida y así los resolvemos y de ahí nuestra importancia y valía.

Cuando desciendo a la plaza voy ligero de equipaje y ligero de preocupaciones, dime saliste a ver qué, a la gente desvivirse y correr, a los esclavos y a los lazarillos, a los presos y a las madres, la calle estaba renegrida y sucia, las miradas se clavaban como puñales, te podían robar y tendrías que luchar por tu libertad para que nadie te descalificara.

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