junio 22, 2011

LOS SÍNTOMAS DE DIOS

Si hubiera una radicalidad del mensaje de Jesús, que por haber pasado esta vida dormidos luego despertamos en la otra en el infierno, mayor sería la exigencia de ver convertidos a los que son carne de nuestra carne a la sana doctrina del Evangelio y no lamentar todos los días el ver así a nuestros hermanos e hijos perdidos en el vacío y la indolencia de la falta de espíritu cristiano.

Lo humano camina cada día más inevitablemente hacia el robot. Hombre y robot serán una misma cosa. No se podrá escapar de la red empresarial de salarios de subsistencia, los trabajadores serán sustituibles y caerán, y no recibirán el fruto justo de su trabajo y de su tiempo empleado. Se debería poner un valor al tiempo y un valor al producto final y actuar en consecuencia y hacer públicos en la tele los inventarios de las empresas.

Nos relajamos y no hacemos nada. Nos inquietamos por hacer demasiado y también nos estresamos, quemamos y nos paralizamos. Se debe tener obediencias y obedecer a alguien, así trabajamos sin que la carga sea un peso y el yugo es llevadero y obedeciendo al trabajo éste sale por sí solo. Y un entendimiento claro y una voluntad clara nos resuelven el asunto de la crisis pronto.

Hay que amar en cada persona su presente considerando como de más valor su espacio familiar que su espacio vital, el que avisa de que la soledad es la manquedad de la pretenciosa superioridad del que se considera sin dependencias y acumula necesidades que no le dejan respirar por no compartir la respiración con los que te echarían en falta queriéndote de verdad.

La masa de un cuerpo nos dice cuánta materia conlleva/ una hormiga en el árbol de la Castellana/ la gravedad me hace caer/ el infinito me hace avanzar/ en qué consiste la Castellana/ por qué se mueven los coches así/ estabas tú antes que yo/ das dos vueltas sobre ti mismo en el Bernabéu/ y me presentas la misma cara/ Madrid eterno siempre ha existido/ no hay ninguna necesidad de plantearse el origen.

La continencia del cuerpo inflado como un globo de aire satisfecho y plácido que pide los menores movimientos y con cuidado no se pierda el estado de reposo y sopor pero no era nada más que el efecto de tomar un plátano en ayunas y así la que lleva el velo se siente tan pancha como la que lleva diadema y tirabuzones con el agravante de sentirse elevada y señora de sus lares.

Los pueblos de Rumanía no tienen agua. Los perros van como manadas por las calles. La pequeña Bucaresti tiene andamios y cables de ruina. Hay una i sorda que ni se ha oído ni se sabe decir. Madrid respira a romaní.

Qué has hecho tú de actos de caridad y buenas obras con el prójimo en los últimos diez años sino nada y cero patatero, has consumido y has ido al cine y has andado mucho, pero no has sido un buen padre de familia ni has donado sangre, ni has llevado al viejo vecino al hospital ni has edificado al amigo y así has pasado tu vida sin obras cristianas y sin rezar que tanto amor tanto llena y expande y conforta.

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