junio 15, 2011

LA IGLESIA DE LOS PUEBLOS

La iglesia de la Asunción, de planta hexagonal, data del siglo XVI y está en Robledillo de Gata y guarda una talla atribuida a Gregorio Fernández. También otra iglesia de la Asunción está en Robledo de Chavela y conserva un interesante retablo mayor gótico del siglo XV. Cuántos tesoros de la cristiandad guarda la Iglesia Española. Con fuerza psicológica el Gobierno Socialista echaría el candado y tiraría la llave al vacío.

Montañés llamado "el dios de la madera" esculpió numerosas figuras y retablos con un perfecto equilibrio entre clasicismo y expresividad. Son famosos su San Jerónimo Penitente, el Cristo de la Clemencia y El Señor de la Pasión. En el siglo de los místicos españoles expresó en su obra las ideas de la Contrarreforma e inició la llamada escuela sevillana del Barroco caracterizada por el equilibrio y la elegancia frente a la tradición más desgarrada y patética de la imaginería castellana.

El pintor barroco de tinte venecianos Juan de las Ruelas abarrotaba sus cuadros con un gran número de personajes como en el Martirio de San Andrés y Cristo con el alma cristiana. Ahora numerosos ateos roedores como las ratas van a querer fastidiarnos los pasos de Semana Santa porque no se tomaron las uvas del reloj en la última nochevieja y andan descompensados con el alma española.

Bartolomé Esteban Murillo quedó huérfano de madre y padre a los nueve años. Murillo pintaba Inmaculadas, y Vírgenes y Niños del siglo XVII tan español. Las invasiones napoleónicas lo hicieron famoso por toda Europa. Recomiendo a China que empiece a introducir reproducciones de estas obras dentro de sus hogares chinos. Quizás tengamos más místicos asiáticos y no solo funcionarios capitalistas.

La iconoclastia calvinista del norte de Europa fue contrarrestada por la Contrarreforma de la mano de las imágenes de Rubens cuya serie eucarística fue la invención que más amplia estela de copias ha dejado.

El pueblo español no necesita quitarle coronas a la Virgen, aquí no hay ni pueblo de lo ricos que somos. Podemos seguir teniendo nuestras joyas en las ofrendas religiosas. Queremos tener a nuestro Dios adornado y vistoso y porque el pueblo es rico ya prescinde de los lujos en su cuerpo y los deja para sus símbolos más queridos. Pobre aquél que imita a los dioses porque será castigado si no es tan puro como ellos. Ya ves que queda el vacío de la pureza.

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