junio 06, 2011

EL FINAL DE LOS SOCIALISTAS V

Cuál es el chantaje problemático que nos ha inculcado este gobierno socialista y los cascabeles progresistas, que nos han quitado la alegría a todos los ciudadanos, no se sostiene su coherencia ideológica ni sus artes en política más que el chaqueteo de los cargos y la indefensión de los trabajadores con escupitajo socialista y sindical quienes bien trajeados no obstante no tienen bien amueblada la cabeza y se les ve a sus miembros el plumero rastrero que nunca se sacrificarán por nada porque eso es lo que son.

La exoneración española del vértigo económico tendrá como finalidad mejorar la comunicación intraespecífica y reorientará la conducta hacia funciones expresivas del verano. La economía de la garrocha no da convite a los pésimos balances de intentonas programísticas por izar el velamen del paquebote de cabotaje lento y pesado y de poco calado.

Si los españoles hubieran sido griegos en vez de íberos los invasores socialistas no nos hubieran tomado tanto el pelo. Los líderes socialistas se han aprovechado de la mansedumbre democrática ligada al terreno que provocó la transición franquista con el arrasamiento cívico de nuestros poblados por una pretendida de la cultura uniforme y del rodillo moderno y de las creencias permisivas que nos hace comer como perros a disgusto con collares de performance disolutiva.

En vez de socialistas del progreso me gustaría tener ciudadanos pacíficos y unificadores del románico español y europeo occidental. Pero aquí lo que tenemos es una guerra civil entre la izquierda y las personas de buena fe, entre la mentira y la oscuridad, y la luz de la casa cristiana, entre los que han traído la guerra socialista y la tregua Eti, y los que quieren escapar de sus tentáculos y peregrinar al descanso de tantos anhelos destructores.

Cogí un rotulador y pinté con rojo y azul en la noche del plebiscito, una tinta se me iba y otra se me fijaba como el efecto Doppler de la inclinación en la rotación de la Tierra sobre su eje y el alejamiento de las estrellas pero esta vez la luz de la materia oscura y de la antimateria se fue y se apagó. El observatorio estaba en el quilómetro cero y España en el año uno y dos, en que los socialistas desaparecieron del espectro de la política.

La rueda delantera ya es de los populares. A la rueda trasera le pondrán la cadena del PP y los ruedines de los pequeños empresarios. Y el partido socialista tendrá todavía dos o tres rodillos para moverse hacia adelante en la bicicleta nacional del gimnasio del paro.

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