mayo 12, 2017

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CATALUÑA Y EL SEMPITERNO COMPLEJO DE INFERIORIDAD


Si el Estado es débil, la injusticia de los unos tratará de sobreponerse al derecho de los otros.
                            (Antonio Cánovas del Castillo)

Venimos padeciendo desde hace más de un siglo en general y en las últimas décadas en particular, una tergiversación continua de la historia de España por parte de los nacionalismos y de la izquierda.
Esta “historia paralela” ha llegado a sustituir a la auténtica  de manera total y absoluta en Cataluña y Vascongadas, pero no es menos cierto que en otras regiones de España también ha calado de forma considerable.
Pasemos a analizar como le ha podido suceder algo así a la Nación más antigua de Europa centrándonos en el caso de Cataluña.

El nacionalismo catalán  es muy reciente, surge en el siglo XIX con la Renaixença, que reescribe de manera descarada y absurda  la historia de Cataluña, con ejemplos tan penosos como la invención del término “Confederación Catalano-Aragonesa” por parte de Antonio Bofarull en 1872.
Cualquiera que se detenga a escuchar a un nacionalista, no saldrá de su asombro (salvo que sea tan ignorante y analfabeto funcional como el) cuando le diga que prácticamente la Corona de Aragón eran cuatro gatos y los verdaderamente importantes fueron ellos.
No intente sacarles de su error pòrque como sucede con los fanáticos no pueden ni quieren salir de el y como muestra contemplamos como todos los 11 de septiembre, acuden a depositar flores en el monumento a Rafael de Casanova en el “día de su muerte”. Y lo hacen convencidos  de que era un héroe independentista  que luchó en una inexistente “Guerra de secesión”, cuando en realidad luchó en el bando del Archiduque Carlos de Austria en la guerra de SUCESIÓN, y lo más grande es que ni tan siquiera murió en esa batalla, la realidad es que fue herido en una pierna por las tropas del bando de Felipe V de Borbón, fue sacado a escondidas y llevado a su casa en Sant Boi de Llobregat  donde se curó de las heridas, al finalizar la guerra fue rehabilitado como abogado y ejerció durante 20 años, muriendo diez años después de muerte natural. Nunca fue un independentista y nunca hubo una guerra de secesión, pero para cualquier ignorante una letra más o menos no tiene importancia, que más da secesión que sucesión.



¿Cuáles son entonces los verdaderos orígenes de Cataluña?
El término “Cataluña” no aparece  hasta finales del siglo XII y aparece en las donaciones que hace Alfonso II a su esposa (escritas en latín) y vuelve a aparecer en el testamento de Alfonso II (también escrito en latín), la primera vez que se menciona el término “Cataluña” en catalán  es a finales del siglo XIII en el libro de los hechos de Jaime I.
En términos jurídicos aparece también muy tarde, cuando Ramón Berenguer IV se casa con Petronila, hija de Ramiro II de Aragón (Siglo XII), aparece como Conde de Barcelona, NO como Conde de Cataluña.
Nunca hubo un “Reino de Cataluña” y mucho menos una “Nación Catalana”, jamás pasaron de ser un condado de la Corona de Aragón.

Sin embargo, si que existian en  el  año 987 otros reinos en España con historia y consolidados como es el caso de León,  Castilla, Navarra, etc.

Tampoco existió un parlamento catalán hasta el siglo XIV (lo que en términos históricos es ayer por la tarde), con la Diputación del General o Generalidad como ahora es conocida, pero si existían desde hacía siglos las Cortes Leonesas con la Carta Magna Leonesa de 1188 y Las Cortes de Castilla que se celebran en San Esteban de Gormaz en 1187.

En el caso de Castilla, su existencia es muy anterior, en concreto, desde el 15 de Septiembre del 800 de manera oficial, a través del Documento Notarial del Abad Vitulo firmado en el Monasterio de San Emeterio de Taranco de Mena donde afirma:
“BARDULIA QUAE NUNC VOCATUR CASTELLA”
         “LA BARDULIA QUE DESDE AHORA LLAMAREMOS CASTILLA”

Castilla que además desde sus orígenes es poblada por hombres libres a diferencia de Cataluña que tendrá que esperar a la Sentencia Arbitral de Guadalupe de 1486, en la que el Rey Fernando el Católico suprime el derecho de pernada en Cataluña.

Con estos mimbres es lógico que nadie se planteara reivindicar Cataluña como nación e incluso a principios del siglo XIX durante el levantamiento contra los franceses, Cataluña lo hizo como el resto de España.
         “Ninguna clase, ningún estado puede eximirse de tomar las armas y organizarse debidamente para repeler la agresión que sufren los derechos del altar y del trono, los intereses de la Nación española, su dignidad e independencia.”
                            9 de Julio de 1808
Proclama a los gerundenses de la Junta Suprema de Cataluña

Las razones por las que a partir de mediados del siglo XIX esto cambia hay que buscarlas en la tardía aparición de la izquierda en España, mucho más tarde que en el resto de Europa y que hace que se una a los nacionalismos que surgían buscando una identidad que no tenían, inventándose unos y otros una historia paralela que pudiera apaciguar  su complejo de inferioridad que es el talón de Aquiles de todos ellos.

Sin embargo, no habrían podido llegar a los niveles de ignominia, tergiversación de la verdad, debilitamiento de la Nación, enfrentamiento entre hermanos, ruina de España, un profundo atraso en Cataluña por una educación y unas normas educativas y lingüísticas provincianas hasta el vómito, sin la complicidad por omisión motivada por el eterno complejo de la derecha, que ha permitido que estemos en un peligroso proceso de ruptura.
Se les han dado a los sucesivos gobiernos autonómicos, competencias en educación, en interior, en justicia, en economía y con ello se ha dado vía libre para que el lavado de cerebro a las últimas generaciones en especial, nos haya llevado a la situación actual.

Lo más triste es que no aprendemos y seguimos dando concesiones y mostrando debilidad sin querer ver que el Rey va desnudo.


ANA ISABEL BÁRCENAS MADRID

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