septiembre 05, 2011

IMPRESIÓN DEL DIABLO: SAN JUAN BAUTISTA DE LA CONCEPCIÓN

Fue en esta manera. Todas noches, por muchos días, entraba el demonio en figura de un mastín tan grande como un borrico y en la güerta se paseaba con tantas continencias y reposo, que no dijeran sino que era un hombre muy grave que se pasea por su heredad o que, pisándola, tomaba la posesión. En el punto que entraba en casa, lo sentía yo en la tarima que estaba acostado, como si lo tuviera allí, y era tal el sentimiento, que mi alma reconocía cosa de la otra vida, con un miedo desaforado. Sería esto siempre como a las once de la noche. Luego como dispertaba, oía que todos los perros de la vecindad cercaban por de fuera nuestro convento, no ladrando sino gañendo, con una lástima como si lloraran ellos alguna gran lástima.

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