agosto 28, 2013

LA SOCIEDAD DEL DESEO Y DE LA DEPENDENCIA DEL SEXO Y DEL TRABAJO

Ahora que se corren los toros en San Sebastián de los Reyes te dedicas a coger los pensamientos en el aire y compruebas que los madrileños son de sexo explícito y la libertad consiste en hacer todo lo que queramos sin hacer daño a nadie y para los que quieren llegar a lo más alto.

Dios nos va haciendo regalos cuando somos niños que nos va quitando según crecemos soberbios y luego tenemos trabajos que por solo trabajar te manchan la dignidad y es difícil no deprimirse en el ambiente encajonado de una oficina de empleo y como niño en un laberinto de trabajos cómo me rehago con la labor bien hecha sin darme un ramazo de pica-pica en la cabeza y son muchos los que han tirado de la cuerda hacia su lado rompiéndose por lo más flojo de nuestras propias casas del joder con quien se nos otorgó a la cuenta del balance de capital y la materia se expande cuando es golpeada a muy largas distancias y le digo a mis padres que he aprendido que no se puede meter el pito en cualquier hucha que abre otro cuando tenga trabajo.


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La dependencia del sexo es un hecho cada vez más frecuente en nuestra sociedad. No es una moda, sino el reflejo de la facilidad con la que se tiene acceso a gran diversidad de contenido erótico, porque esta sociedad fabrica y vende deseos. Así acaba llegando la adicción al sexo.

El psicólogo Roberto Sanz, miembro del Colegio de Psicólogos de Madrid, recuerda que una adicción "es la pérdida de control o la incapacidad que tiene una persona para frenarse de hacer algo. A la larga, ese algo le trae consecuencias negativas".

Hablando de sexo, el especialista asegura que es muy fácil volverse adicto, pues representa placer y genera una reducción importante de la ansiedad, la cual puede ser reflejo de una educación sexual enfocada hacia lo negativo.

El sexo se puede confundir con lo afectivo. La persona encuentra lo que no tiene en la vida ordinaria "Mucha gente crece con una inadecuada educación sexual y cuando se inicia en el sexo, mezcla su ansiedad con el tabú", explica.

A eso se le suma que la publicidad y los medios de comunicación utilizan la sensualidad como gancho para atraer audiencia y que, gracias al Internet, se tiene acceso inmediato a la pornografía: "La sociedad en la que vivimos fabrica muchos deseos con la publicidad o los medios de comunicación. La gente se ve rodeada de estímulos".

Por otra parte, la necesidad de afecto también es motivo para que las personas busquen confort en el sexo, como señala el psicoterapeuta, Fernando Botana, director del centro contra las adicciones Sinadic: "El sexo es un contacto que, por sus signos placenteros, se puede confundir con lo afectivo. La persona encuentra eso que no encuentra en la vida ordinaria".

La adicción sexual se da principalmente en hombres y puede ir desde realizar llamadas a líneas eróticas constantemente en un día, hasta a buscar una prostituta cada media hora, situaciones que afectan la vida cotidiana del adicto gradualmente. En principio, la persona lo consigue mezclar con su rutina, sin embargo, mientras más se adentra al vicio, más difícil le será realizar un balance. "Ver porno o masturbarse son actividades que en principio, se pueden hacer en 15 o 20 minutos.


La persona sigue con su vida absolutamente normal, hasta que empieza a desaparecer cada vez más seguido para hacer sus cosas y ve sexo por todas partes y entonces su vida se ve afectada", comenta el psicólogo, Roberto Sanz.

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