agosto 30, 2012

EL MODELO TRIÁDICO DE ESTADO/MERCADO/SOCIEDAD CIVIL DE MARGARET SOMERS

Quien por Madrid no alcance todavía a discernir qué modelo de sociedad hay detrás de la pugna entre dos autonomías españolas por conseguir el esperpéntico proyecto de Eurovegas del magnate estadounidense Sheldon Adelson.

Habitualmente la historia del republicanismo la protagonizan comunidades políticas muy diversas: la de la ciudad-estado griega, la imperial republicana romana, la de las ciudades-estado italianas, o la del Imperio inglés. Dichas res-publicas se consideran autónomas del resto, sin embargo, tal autonomía ni existía en todos los casos, ni era precisa para emplear el lenguaje republicano.

Si prestamos atención a los lenguajes y vocabularios políticos (y a sus prácticas) nos daremos cuenta de que los términos cittadino, citizen o burgeois, se pueden traducir en castellano como vecino. En Castilla, la vecindad permitía la participación en la vida política, social, económica y religiosa, pues la condición de vecino de una ciudad o villa constituida en concejo era un privilegio que suponía la protección de una legislación (fuero, ordenanzas) y una justicia propia en lo civil, el disfrute de los bienes comunales y la participación al menos en ciertos niveles del gobierno local.

El vecino era "un varón adulto, jefe de familia y propietario" (En Castilla, s. XVI y XVII)

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Creo que el problema fundamental es cómo subordinar el poder del Estado y el mercado capitalista al poder que dimana de la sociedad civil.

El fundamentalismo de mercado debilita la sociedad civil 
al contractualizar las relaciones humanas
y hacer depender la inclusión social
del éxito en la participación en las transacciones del mercado

Estas políticas pueden parecer radicales
pero además de ser susceptibles de aplicarse de forma gradual
están basadas en las instituciones conservadoras
de la propiedad privada y de distribución descentralizadas del mercado

Atendiendo a las presiones de la patronal, y con el pretexto de una crisis que oficialmente se presentaba como coyuntural, se han precipitado reformas de fondo que echan por tierra logros penosamente adquiridos por el movimiento obrero.

Sin embargo, estas situaciones son relativamente compatibles con el mantenimiento del statu quo en la medida en que la resignación y el cinismo bloqueen las posibles alternativas, suturando así parcialmente la brecha entre representantes y representados e impidiendo su dicotomización y por tanto la erosión del consentimiento pasivo de los gobernados hacia los gobernantes.

Las empresas multinacionales son también muy eficientes en lo relativo a ejercer presión para proteger sus intereses, y han demostrado su capacidad para determinar la gobernanza global de acuerdo con sus intereses, de modo muy parecido a como lo han hecho para determinar las políticas de los gobiernos nacionales.

Los países occidentales tendrán que estar dispuestos a garantizar que las cuestiones globales se atiendan a algunas normas y valores democráticos.

(¿los populares y la Iglesia tienen que decir algo?)





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