julio 17, 2012

LO QUE HARÍA SANTA TERESA EN EL MOMENTO CRÍTICO

I

A la Virgen la tenemos apartada y no la rezamos, 
queremos acercarnos a Dios y no imitamos a Jesucristo, 
queremos contentar a Dios y ya no sabemos cómo, 
ya nos olvidamos del poder que tiene el Santísimo Sacramento, 
si tuviésemos cuerpos teresianos para avanzar por el mundo, 
los derechos divinos son los fundamentales de la democracia si no queremos perderla, donde habiten los religiosos y espirituales se producirán efectos beneficiosos en el ambiente. 

Con limpia conciencia el demonio no te puede hacer nada, 
y quien piensa en Dios y transmite la buena nueva en donde entre, 
nos preocupa que como vasos sagrados de esta verdad desestimada nos echemos a perder por los aconteceres del mundo.

Nuestra preocupación principal ha de ser establecer el reino de Dios, 
y mire la diferencia que hay de mi vida y la vida de virtudes, 
el aprovechamiento del alma no está en pensar mucho sino en amar mucho haciendo obras y padeciendo.

Estamos siempre con Dios pensando y obrando por Él y regalándonos con los regalos y recuerdos que nos da.

Porque es fácil tener el sentimiento de amor a los demás.


II

Y no queremos un espíritu flaco sino para volar,
forzado será mucho para llegar a la dignidad,
es claro que no nos buscamos a nosotros,
sino contentar a Dios con la obediencia y el sacrificio,
y humillándonos y siendo humildes,
nos llenamos de Dios por estar vacíos.

El que tiene las llaves de atar y desatar,
Es juez nuestro Dios,
para que entendamos cosas tan importantes,
plegue a que nos dé luz,
y no nos falte su favor,
para que de las mercedes que nos dé,
no le demos disgustos
como la Araña.

Las condiciones son libres y poco humildes y mal domadas
Tomamos libertad cuando somos malos,
y el demonio quiere ganar muchas almas,
y así cuando estamos buenos
ya no somos señores de nosotros mismos,
que éste es un ardid tremolar del demonio,
desatados a todas las pasiones,
criticamos las faltas de otros,
y nos holgamos con lo que nos da gusto,
que es gran locura actuar así,
y vivamos el purgatorio de Madrid para mejorar.

No entiendan las almas locas que han de salir con lo que quieren,
recuperémoslas con mañas del amor,
que por la fuerza estarán perdidas,
y aconsejémoslas que tengan muchos ratos de oración,
y no pierdan la imaginación con los medios audiovisuales,
(¿y en esto es mayor la flaqueza de las mujeres?),
y si se pierde el juicio es morir,
para matar a todas las otras almas,
para mérito es resistir las tentaciones de todos los días.


III

Profesos de las veleidades de este mundo,
estamos ciegos,
que no dedicados a las cosas de Dios,
llega la muerte
el infierno está cerca.

Podemos servir a Dios con la limosna,
siempre con alabanzas a Dios,
y con agradecimiento grandísimo,
llenos de alegría en todo momento,
la Reina Virgen se mueve en todas direcciones,
y el Cristo a pasitos cortos,
de actos bien hechos,
nadie morirá en el metro en olor de santidad,
las tumbas santas de los confesores de Castilla y León,
si ellas permanecen a nuestro lado,
todo se remediará presto,
y promoveremos mortificar la carne,
para poder ir ligeros por este cielo.


IV

La Cruz va de un lado para otro,
con nuestros pasos que quieren desasirse de ella,
y que al final mandan al Cielo,
para que el propio Dios desenclave a sus Hijos,
porque la Tierra quiere mandarla al Infierno,
pasto de las llamas y de los que superan la prueba,
y salen realzados y salen indemnes,
con la misma constitución cristiana,
que brilla y da fulgor,
con la lengua española,
y así torera,
sale airosa,
del Diablo Toro,
que quiere astillarla
pero que no pueda hundirla,
que crece en paz y aliento
de la Humanidad Hispana Universal.


V

Nuestras moradas son pequeñas
porque poco hemos imitado la vida de nuestro buen Jesús,
nos ejercitamos en mortificación y obediencia,
y cómo despedirnos cuando vayamos a morir,
la religión es para perfeccionarse,
y que brote lo mejor de nosotros mismos,
no hacer daño ni herir a nadie aunque sea enemigo,
las cosas que respiran a iglesia buenas son.

Cree y espera,
que Dios es el que todo lo puede,
tú tendrás Salud,
los que tratan a Dios le aman,
porque es agradable su trato,
y aunque nuestro Dios no perdona ninguna falta,
con suavidad agradable nos enmienda,
y con ayunos y disciplinas y oración
nos lo vamos propiciando,
y siendo lo que quisiese,
vivir sin que se tema la muerte
ni los sucesos de la vida dura,
y ver cómo nos hace merced.




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