julio 19, 2011

LA RESPUESTA ESTÁ EN EL VIENTO










El Espíritu sopla donde quiere.

Como se puede captar en el aire los pensamientos como si quedaran flotando en Gumiel de Izán, en las piedras del monasterio donde leyeron y meditaron los monjes y por donde cinco siglos más tarde pasó y lo capto en el ambiente y en el aire la metafísica que les envolvió y les confortó aunque no llegara a adivinar las disquisitudes.

El paciente que entra en el espíritu de la psiquiatría, el fiel que entra en el espíritu de lo religioso, el trabajador que entra en el espíritu de lo profesional, el conductor que entra en el espíritu de la carretera, el cocinero que entra en el espíritu de los alimentos, el adolescente que entra en el espíritu del amor y del baile, del paisaje y de Dios, la persona que entra en el espíritu de los demás, el lenguaje que entra en el espíritu de las palabras, todos entran en el espíritu de algo y con el lugar adonde viajaron.

Me senté ante el altar de Roquetas del Mar que olía a incienso y aspiré toda la paz del lugar y pedí tibiamente por los míos y por todo lo mío y aun así también deseé la paz en aquel día a todo el mundo y el amor para todos los que no tuvieran más que la soledad y así vino Dios a hacerme compañía y a elaborar mis pensamientos y cómo no y a estar haciendo un proyecto movido de mi vida que yo quería desde el desierto de Almería y pedía perdón por todo el pasado.

El Espíritu de Cristo ha acompañado la Historia de la humanidad y todo lo que no es este espíritu hace la guerra.

Se equivoca Punset al decir que el alma está en el cerebro.

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