julio 10, 2011

EL ROSTRO DE JESÚS








El Espíritu Santo hace de persona, el Padre hace de otra persona y no se proyecta en el Hijo, y Éste hace de otra persona que asumió la voluntad de hacer lo que le mandaba Dios hasta la muerte en Cruz y la Resurrección en Cuerpo Divino. Mi fe puede alcanzar dos tercios de este camino, pero me falta creer en algo que si se diera a mí no me darían, aunque la virtud mutua está en ser agradecidos con lo que consigamos, que quien imita y vive a Jesús como modelo por tanto acaba así. Ésta es la fe adorable de seguir este modelo por los pobres de vida eterna en que yo proyectaré mi persona.

Los muertos están vivos, somos nosotros quienes les damos muerte, de ahí nuestro pesimismo existencial que solo reconoce a Jesús vivo y no sabe si existe Dios, pero mi tia, mi maestro, mi amigo, y mi madre que murieron, solo hicieron un tránsito momentáneo y están vivos, y sin embargo a algunos vivos hay que reanimarlos porque están como muertos en vida.

El sentimiento del amor y del portarse bien no es un sueño es un sentimiento verdadero de amor que nos lleva a considerar que un niño o una persona así merecen ser amadas de Dios y qué no decir de la ternura que este sentimiento que no es orgullo ni prejuicio, que exige que todo sea perdonable y que todo merezca procura y conmiseración en su gracia inspira la plenitud en los humanos mortales, y así vamos bien y descansar y aun morir con el ejemplo dado.

A la sola vista captas todo como Jesús y en tu mente se reflejan todas las olas de la memoria, como si las personas fueran libros inacabados que se leen y no se olvidan y dan la sorpresa de un final feliz, como si los párrafos de la vida volvieran a nosotros en los momentos oportunos cuando Cristo quiere saber de la historia porque va a hacer limpieza y porque le falta papel para escribir, así los jóvenes de la JMJ llevan un libro en la mano, un libro verdadero y santo donde reposar la cabeza y sea ésta la noche del libro.

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