octubre 15, 2010

MISTICISMO, MITO, MITRA Y MITOLOGÍA GRIEGA

MISTICISMO

Conocimiento inmediato del Absoluto logrado en esta vida mediante una experiencia religiosa personal.


MITO

Los relatos de las acciones de los dioses y de los héroes culturales.


MITRA

Antigua divinidad persa de la luz. Benefactor o gobernante benévolo del mundo había matado al toro divino (la práctica del taurobolio implicaba la inmortalidad para los iniciados en este culto) de cuyo cuerpo muerto surgieron todas las plantas y animales que rinden un servicio al género humano. Con posterioridad, Mitra pasó a convertirse en el dios del Sol cuyo culto acabó adquiriendo caracteres mistéricos. El mistraísmo tenía un contenido mistérico y prometía la inmortalidad a sus seguidores. Entre sus ritos existía la comunión, la utilización de agua bendita y la consideración del 25 de diciembre (fecha del nacimiento de Mitra) como día santo, que influirían después en el cristianismo.


MITOLOGÍA GRIEGA

La mitología griega comenzó a estructurarse en torno al año 2000 a.C., pero no alcanzó una forma bien definida hasta el siglo VIII a.C., a través de obras como la Teogonía de Hesíodo y la Ilíada y la Odisea de Homero. Los griegos fueron quizá el primer pueblo que examinó críticamente sus mitos. En el siglo V a.C., el filósofo Pródico de Ceos sostuvo que los dioses eran personificaciones de fenómenos naturales. Euhemero apuntó en su Historia Sagrada (hacia 300 a.C.) que los mitos eran versiones alteradas de la historia y que los dioses eran héroes humanos deificados, y Heródoto atribuyó un origen egipcio a buen número de los mitos griegos.

Sin embargo, a diferencia de la mitología egipcia, que presentaba evidentes caracteres zoomórficos, la griega es acentuadamente antropomórfica, de manera que sus dioses estaban sujetos a las pasiones y los defectos propios de los mortales. En la mitología griega clásica (la denominada “religión olímpica”) los dioses habitaban el monte Olimpo, en Tesalia; los principales eran Zeus (dios supremo), Hera (esposa de Zeus), Hefesto (dios del fuego y de los herreros), Atenea (diosa de la sabiduría y de la guerra), Apolo (dios de la poesía y de la música), Artemis o Artemisa (diosa de la fauna y de la luna), Ares (dios de la guerra), Afrodita (diosa del amor), Hestia (diosa del hogar), Hermes (dios mensajero de las otras divinidades), Deméter (diosa de la agricultura) y Poseidón (dios del mar).

También eran divinidades importantes, aunque algunos no las incluyan entre las olímpicas, Hades (dios del mundo subterráneo) y su esposa Perséfone, y Dioniso (dios del vino). En un rango inferior se hallaban grupos de diosas como las Musas, encargadas de las artes, las Horas, responsables de las estaciones del año y sus frutos, y las Parcas, a cuyo cargo se hallaba el destino de los humanos. Además, los griegos atribuían también un cierto poder mágico a criaturas fabulosas relacionadas con los dioses, como los faunos, los centauros, las sirenas, las nereidas o las ninfas.

Aunque la mitología griega mantiene una coherencia estéticamente muy bella, sería un grave error no percibir su tonalidad profundamente pesimista. En sus relatos, los hombres se ven absolutamente sometidos a los caprichos de los dioses, cuyo comportamiento, no obstante, iría adquiriendo paulatinamente ciertos tonos morales, manifestados, por ejemplo, en el castigo de faltas como la soberbia, el sacrilegio o la impiedad (NOTA: el hybris y el orgullo, el exceso que sobrepasa la raya del límite de “cazar por matar”).

El papel social de estas creencias era extraordinario, en la medida en que cada ciudad estaba consagrada a una deidad o a un conjunto de divinidades honrado en festivales de carácter no sólo religioso, sino también civil. De la misma manera, era corriente el caso de determinados enclaves geográficos o monumentales estrechamente vinculados con divinidades concretas.


(Enciclopedia ANAYA)

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