diciembre 16, 2016

SE ACELERA LA NAVIDAD HASTA LA COMIDA DE EMPRESA

La verdad es que hoy el cielo estaba muy negro.
Hasta he pillado a mi directora hablando mal de mí a la secretaria de Administración.

Si me buscas
me encontrarás.

Yo siempre he ido despejado y a mi aire por los senderos de la vida. Aunque de joven me comparaba con otros y sufría mi amor propio en la madurez me consideré ni envidioso ni envidiado. Todos tenemos un espacio vital que los demás deben respetar como nadie debe desplazarnos del sitio que pisamos si no queremos cederlo o importunarnos con sus querencias caprichosas. Pero ahora que se aceleran los asuntos de la Navidad te ponen las patas encima y quieren despejarte como una pelota a otra banda o mejor fuera del juego del tiempo.

A veces consideras lo que sería darle a un perro rabioso o a una perra ladradora con una barra de hierro en el hocico, de esa pistolería de cara a cara que resulta de una sociedad pendenciera.

Pero yo me pregunto
que tengo que ver yo contigo.
No soy de la Dirección ni soy empleado.

Cuando llego a casa lo que más me preocupa es no tener claro si he guardado la compostura moral o mantenido el tipo ante estos variopintos atropellos de fuera, casi mejor volver a resucitar la vieja idea de la madriguera individual donde estar a salvo.

No eres como un negro albino.
No eres como un elefante con marfil.
Te llevan los demonios de los otros.

Arrieros somos
y en el camino nos encontraremos.

Cómo hacer para que nadie te manche con la mierda que porta en su persona maleducada, cómo disfrutar de unos pocos escogidos buenos y bellos de alma, a quienes deparar nuestra mirada contemplativa.

Si solo fuera un día de tropiezos
lo entendería
pero es manía.

Tú has visto al ciervo acosado por siete o nueve perros pues así me vi en un Brote de Locos del 15 de Diciembre, y si te quieres pegar con alguien vete a la Cervecería Santa Bárbara de Alonso Martínez. Será por culpa de las alteraciones químicas de los organismos.

Hay algún niño que guarde la inocencia o el candor o se han vuelto todos estúpidos. O era un día de perros en el anenurante (neologismo que quiere decir "culo del mundo") exterior.

Por qué le vas a preguntar al mundo
qué te pasa,
no quieras hacerlo parar,
no lo conseguirás.

Apaga la tele y apaga la radio y apaga las voces que molestan a tu paz espiritual con Dios.


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