noviembre 04, 2014

LOS MANANTIALES, LAS CUEVAS Y EL MAR DE LAS PROFECÏAS

I

La cueva sin sol servía de refugio a pastores o a amantes y representan lo arcaico hasta que Prometeo trajo la cultura.
La cueva se asocia al nacimiento como el de Zeus y el del monstruo Tifón en la gruta Coricia.
Según las creencias órficas Fanes y Noche crearon las cosas al principio en una cueva.
La gruta donde Ino crió al niño Dioniso y Jasón y Aristeo fueron educados en la cueva de Quirón.
El "todavía no" es equivalente de lo "ajeno" y las cuevas servían para todo tipo de marginados (la monstruosa Equidna, las harpías, la terrible Lamia/Sibaris moraban en una cueva).
Individuos tan solitarios como Calipso y Filoctetes vivían en sus remotas cuevas al igual que los cíclopes.
Pero en el idilio teocriteo la cueva donde tenía su hogar la ninfa Amarilis es románticamente pastoral no salvaje.
Epiménides de Cnoso, quien se retiró a una cueva, durmió durante cuarenta años, y se despertó para convertirse en poeta y "purificador".
Las cuevas se asociaban con actividades juzgadas ajenas a la norma como la relación sexual fuera del matrimonio o previa.
Apolo viola a Creúsa en una cueva.
Y los hijos no deseados eran abandonados en cuevas.

Las cuevas servían para pensar e incluso raramente para el culto y aparecen en los mitos como herramientas simbólicas.
Una cueva se define por su forma anómala y ambigua, está tanto dentro como fuera, encima y debajo del suelo, en soledades y en el centro de un asentamiento humano (la cueva-santuario de las semnai o erínias que persiguen a los matricidas debajo de la Acrópolis de Atenas, como un elemento de ferocidad en el seno de la civilización), se parece u no se parece a una casa, es natural pero da cobijo, están abiertas pero son impenetrables, permiten acceder a lo sagrado y a los muertos (la cueva-entrada al Inframundo en Ténaro).


II

Los manantiales inagotables y sin origen suministran la esencia de la vida.
Pueden domesticarse para facilitar su acceso como la casa-fuente de Pirene en Corinto o las aguas de Calírroe que los tiranos atenienses transformaron en la Fuente de los Nueve Caños.
Donde el agua es apta para la bebida.
Los manantiales no son una cisterna sino puros y en última instancia misteriosos y un componente de los paisajes ideales.
Espacio de las mujeres para salir del hogar a por agua, de las mujeres libres y las esclavas.
Centros de culto y grandes santuarios como el Hereo cerca de Argos y el templo de Apolo en Delfos estaban cerca de manantiales.
Pausanias visitó muchos de ellos en el curso de sus viajes.
En Mesenia una fuente curaba a los niños pequeños.
En Arcadia beber de una fuente de agua fría junto a un plátano curaba de la rabia.
En Elis un baño en las aguas de un manantial sagrado para las ninfas sanaba del reumatismo.
Los manantiales desvelaban la verdad no menos que otorgaban la salud, deparaban el futuro de la vida del paciente si se metía un espejo en las aguas e incluso desposeían de la virtud profética para siempre a quien lavaba sus ropas en determinada fuente.
Con los mismos efectos de la refracción.
Y en la mentalidad popular los pozos y las relaciones ilícitas van unidas (nota de Jg: Jesus y la samaritana con el agua viva que apaga la sed).
Y los manantiales conllevan al baño donde las mujeres diosas causan problemas a los cazadores desprevenidos y que posibilitan un encuentro erótico consigo mismo como Narciso.
Su asociación a las musas como un acceso infinito y privilegiado a un mundo allende donde los poetas podían encontrarse con las que les habían inspirado (el sutil goteo de la inspiración más pura).


III

La conexión del mar mítico con la profecía.
Entre los muchos rumores del mar -el canto seductor de las sirenas, los bramidos y el estruendo del furioso Poseidón- está le genuina y autorizada voz del profeta que revela lo que va a acontecer a veces forzado a desearlo.
Por la naturaleza del conocimiento, el futuro está oculto, en la metáfora griega se encuentra "detrás".
Es salvaje, sagrado y misterioso, conocerlo no es humano y pertenece al reino de la naturaleza.
Se arrojan piedras al mar.
Entre otros lugares inaccesibles, puede hallarse en el fondo del mar, invisible e insondable.
(nota de Jorge: hasta que hay un cambio de tercio positivo)



El imaginario griego
Richard Buxton

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