April 10, 2013

LA PÉRDIDA DE LA MADUREZ Y EL ALZHEIMER

"¡Qué noble su razón!¡Qué infinitas sus facultades!¡Qué expresivo y maravilloso en su forma y sus movimientos!¡Qué semejante a un ángel en sus acciones! Y en su espíritu, ¡qué semejante a Dios! Él es sin duda lo más hermoso de la tierra, el más perfecto de todos los animales."
(Hamlet, Shakespeare)


A LOS 50

Las PÉRDIDAS FÍSICAS de la madurez -la vista, los dientes, la energía, el color del pelo- no son más que el símbolo de otras pérdidas más dolorosas, los amigos de la juventud, los hijos que se van, parte de la familia que desaparece y muchas convicciones que creíamos inamovibles. Lo realmente molesto es darte cuenta de que el tiempo se escapa y te acercas cada vez más al final, que has pasado ya la mitad de la vida.


A LOS 70

Esta enfermedad se convierte muy pronto en un problema para el entorno más próximo. Aislado, el enfermo pronto preocupa a los vecinos, a los visitantes y a los servicios sociales de asistencia por su incuria y su inadaptación creciente. 

La enfermedad del Alzheimer de los viudos o de los solteros es diagnosticada por las porteras y acaba rápidamente en el asilo.

Para los que viven en familia, el calvario del que o de los que se ocupan del enfermo no hace más que empezar.

Al principio es de orden afectivo: la persona enferma se siente disminuida, ansiosa, a menudo deprimida y, si el diagnóstico se hace en este estadio, no es un alivio para nadie.

Luego viene el estadio de la PÉRDIDA DE AUTONOMÍA: primero hay que ayudar, luego vigilar, luego asistir permanentemente a este enfermo que no sufre problemas físicos.

Las cosas se agravan cuando empiezan los trastornos de la personalidad, del comportamiento y de la relación. Apatía o agitación, depresión o agresividad, repliegue en sí mismo o desinhibición se convierten en una dificultad tal que, a menudo el cuidador se derrumba y cae en la depresión o el rechazo.

En este estadio, o si desaparece el cuidador, la mayoría de los pacientes son ingresados en una institución.

Cuando los familiares ya no son reconocidos y la conciencia de sí ya no es perceptible, la persona a la que conocíamos, a la que queríamos, ya no está. Al revés, se convierte en un fantasma, queda el cuerpo, pero ha desaparecido el espíritu.


(NOTA DE PRENSA:
Si no se descubre un tratamiento curativo en el 2040 habrán 81 millones de casos(?).
Esta enfermedad creará cada vez más problemas humanos, societarios y económicos sin precedentes. O los jóvenes se someten a los viejos o se aniquila a los viejos que duran tanto y se promete como la liberación y Guerra de las Edades(?). O se educa a los viejos para comportarse como jóvenes o a desaparecer de la vista del joven que es incapaz de respetarlos.)



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